Gibraltar regresa a Utrecht

  • La colonia tendrá que renegociar un nuevo estatuto y volver a articular su relación con España en situación de desventaja.

Shock. En un cruce de correos con Christian Hernández, presidente de la Cámara de Comercio de Gibraltar, le pregunto por su estado de ánimo: "Aún no puedo contestar. Estamos asimilándolo".

Cuando se consume el Brexit Gibraltar pierde la relación con España obtenida en 1985, por lo que, como apunta Araceli Mangas, investigadora del Instituto Elcano para temas europeos, se regresa al tratado de Utrecht, que en 1713 cedió la soberanía del Peñón. En el artículo X de aquel legajo se establece el cierre de la comunicación terrestre. Es cierto que, "salvo en los años iniciales, hubo siempre una gran porosidad y el cierre de la puerta de la muralla no era lo habitual". De hecho, los ingleses fueron realizando la ocupación de dos tercios del istmo y en 1908 ellos mismos se encerraron construyendo la famosa verja para estabilizar el territorio ocupado. España casi nunca reaccionó a estos avances hasta que en 1969 Franco decretó el cierre de la verja que construyeron los ingleses y que no se abrió hasta 1982, permitiendo el paso peatonal, y ya en 1985, con la inminente entrada de España en la UE, el tráfico rodado. Los acuerdos de entrada de España en Europa incluían no impedir el tránsito de personas, lo que, a su vez, reducía las posibilidades del control de mercancías. Fue uno de los peajes que hubo que pagar por Europa. España consentiría para Gibraltar un trato privilegiado.

En este tiempo Gibraltar ha ido construyendo su modelo económico actual: "En los últimos treinta años se ha demostrado que Gibraltar ha sido capaz de trasnformar su economía enteramente. La economía de Gibraltar es adaptable y su resistencia nos servirá en los meses y años próximos", se consolaba Hernández.

Pero esto no es tan sencillo como parece. Gibraltar no tiene más remedio que llegar a un acuerdo sobre su nuevo estatus. Hasta ahora, analiza Alejandro del Valle, catedrático de Derecho Internacional de la Universidad de Cádiz, "ha existido conflictividad con el gobierno gibraltareño, pero no ha impedido mantener unas magníficas relaciones comerciales con el Reino Unido. Ahora hay que observar un acuerdo con Europa, que requiere unanimidad, por lo que España tiene veto".

Ya se ha intentado sutituir Utrecht en anteriores ocasiones. Blair y Aznar estuvieron cerca, pero no lo consumaron. "Exploraron fórmulas que, por necesidad, tienen que ser imaginativas porque el concepto de cosoberanía no se adapta a nuestro tiempo, es casi medieval. Ahora mismo lo tiene la Isla de los Faisanes, que comparten amistosamente España y Francia, y poco más". En este caso, Francia es soberana de la islilla sobre el río Bidasoa, entre Hendaya e Irún, de agosto a enero y España lo es de febrero a julio. No parece una buena solución para Gibraltar.

Es posible que en esa proyección de una futura negociación, Europa, tan desairada por los británicos, no tuviera inconveniente en entregar a España el istmo sin defensa alguna. La investigadora Araceli Mangas afirma que "España recobrará, sin las agobiantes inspecciones de la Unión Europea, facultad de hacer controles tan rigurosos como crea conveniente y, llegado el caso, cerrar el paso cuando lo estime", pero no lo ve muy inteligente. "El cierre total no tendría sentido alguno, pero el trato a los gibraltareños sería el propio de nacionales de un Estado tercero".

Alejandro del Valle estima que puede ser un "apretar de tuercas por parte de España para lograr la unanimidad" y en la que Reino Unido -si por entonces es un reino unido- tendrá que abandonar a Gibraltar para conseguir beneficios en otros aspectos.

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