El Gobierno italiano utiliza al Ejército para acabar con la crisis de la basura en Nápoles

  • El Ejecutivo de Romano Prodi aprueba un nuevo plan por el que envía soldados a barrer las calles

El Gobierno de Romano Prodi aprobó ayer un nuevo plan para acabar con la crisis de la basura en el sur de Italia, que incluye poner a los soldados a barrer las calles y a los generales de división a supervisar la recogida de desperdicios.

Sin embargo, y a pesar de estas drásticas medidas, existe un gran escepticismo, especialmente en las zonas afectadas, ya que tan sólo hace unos meses se produjo el último pico de esta crisis, abierta desde hace 14 años.

El 25 de mayo, tras otra reunión para hacer frente a la emergencia, la alcaldesa de Nápoles, Rosa Russo Iervolino, aseguró que, desde ese día, la situación sería "mucho más llevadera". La realidad le ha desmentido y en las dos últimas semanas se han acumulado en la región de Campania, a la que pertenece Nápoles, unas 110.000 toneladas de basura. Ello se debe a la falta de vertederos suficientes y modernos y a la implicación de la Camorra, la mafia napolitana, en el negocio de la recogida de basuras.

Las nuevas imágenes con montañas de inmundicia en las calles de Nápoles y las protestas, en algunos casos violentas, de los vecinos, han obligado a dar la cara al Gobierno ante lo que todo el mundo califica en el país como "una vergüenza". Una vergüenza que se traduce en informes de la Organización Mundial de la Salud que señalan una mayor incidencia de algunos cánceres y una menor expectativa de vida.

Además, el Ejecutivo ha tenido que hacer frente a la situación ante el temor de que el procedimiento de infracción abierto por la Comisión Europea suspenda los mil millones de euros dispuestos para cuestiones medioambientales en Campania entre 2007 y 2013.

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