Carrera hacia la casa blanca Las primarias más disputadas en los últimos 50 años entusiasman a la gente

Hillary explota su lado más humano

  • Varios analistas atribuyen la 'resurrección' electoral de la senadora por Nueva York a la exhibición pública de su emotividad, al borde de las lágrimas, cuando las cosas pintaban francamente mal para ella

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Las encuestas pronosticaban una dura derrota para Hillary Clinton en New Hampshire, pero la senadora, que mostró su lado más humano y emotivo, logró revertir un futuro que se le auguraba negro.

Nadie, incluso desde dentro de sus propias filas, había previsto la posibilidad de que Hillary pudiera hacerse con la victoria, dado que el favorito era el senador Barack Obama, muy crecido tras ganar en Iowa. Pero lo hizo.

Hasta la víspera de estas sorprendentes primarias, analistas y comentaristas políticos coincidían en destacar que la estrategia de la ex primera dama, reconvertida en senadora por Nueva York, no había funcionado.

¿Qué ha ocurrido? ¿Qué ha conseguido que los votantes de este Estado se hayan decantado por la senadora neoyorquina en lugar de por el carismático Barack Obama, que arrasó en Iowa?

Hay respuestas para todos los gustos. Pero los análisis del primer momento coinciden en dos puntos: una, el poder del voto de los independientes, que es muy cambiante, y dos, las lágrimas que Hillary Clinton casi no pudo contener ayer al reconocer lo mal que pintaban las cosas para ella.

En un cambio de estrategia, que sonó real, Hillary hizo en esa ocasión un guiño a lo que podría ser el futuro tono de su campaña y, con los ojos aguados y la voz quebrada por la emoción, reconoció que esta campaña era algo "muy personal" para ella.

"No es fácil... esto es algo muy personal para mí. Este país me ha dado tantas oportunidades... simplemente, no quiero ver que retrocedemos. Es algo muy personal para mí. No es sólo político..." dijo Hillary, llorosa, en una reunión íntima con mujeres en Portsmouth.

Las imágenes rápidamente dieron la vuelta a los Estados Unidos y, por lo que se ve, a su futuro.

La confesión intimista y emocionada -criticada "por blanda" en algunos círculos- contrastó claramente con su mensaje en Iowa, donde algunos vieron un orgullo desmedido en el que pareció no haber hecho mella la calidad del golpe que le había asestado Obama.

Las últimas encuestas llevadas a cabo en New Hampshire durante el fin de semana, que daban inevitablemente a Obama una victoria de diez puntos, demostraban que a muchos posibles votantes no les gustó ver a Hillary empecinada en una posición desde la que parecía decir "aquí no pasa nada".

Porque sí que pasaba.

Y es que, según señala Bill Woodman, profesor de Sociología de la Universidad Estatal de Iowa, Hillary "ha construido una imagen de sí misma que proyecta frialdad y falta de flexibilidad", una fachada de Dama de Hierro al estilo de la ex primera ministra británica Margaret Thatcher que, en su opinión, "no la ayuda a conectar con la gente".

Pero, como dice con cierta sorna Glen Beck, comentarista de la televisión CNN, cuando se trata de los Clinton, la historia nunca está del todo escrita, porque ellos son "grandes animales políticos" y se las arreglan para recuperar el terreno perdido.

Ya lo demostraron en 1992, cuando Bill Clinton consiguió vender su segundo puesto en New Hampshire -conseguido tras el descubrimiento de sus primeros problemas de faldas- como un triunfo.

A pesar de su victoria, los analistas coinciden en que Hillary tiene que afrontar el futuro con decisión pero también con una buena dosis de humildad y, sobre todo, tiene que concentrarse en los estados clave que votan el próximo 5 de febrero: California, Nueva York y Nueva Jersey.

Los analistas coinciden en que el cambio de estrategia iniciado en las últimas horas en New Hampshire, tiene que continuar, porque Hillary tiene que llegar al supermartes del 5 de febrero, con más victorias en cartera.

Debe los caucus de Nevada que se celebran el próximo sábado o, sobre todo, las primarias de Carolina del Sur, que se celebran el 26 de enero y que, sin ser las de New Hampshire, tienen alto predicamento en el país por ser las primeras que se celebran en el sur de EEUU.

Para ello, los analistas consideran que tiene que incorporar a su campaña savia nueva y se especula con la posibilidad de que se incorporen al equipo personas como Maggie Williams, vieja amiga de la ex primera dama, y Doug Sosnick, quien fue director de política de la Casa Blanca con Bill Clinton.

Estas incorporaciones, en principio, no tienen necesariamente que excluir a sus principales asesores. Se necesita un cambio. Pero ahora al menos, Hillary ya lo sabe.

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