Las primarias de Iowa definirán a los verdaderos aspirantes a la Casa Blanca

  • La importancia de este Estado del Medio Oeste es desproporcionada · El 3 de enero albergará la primera contienda partidaria, honor que guarda celosamente, de cara a las presidenciales de noviembre

Una vez más, el insulso Estado norteamericano de Iowa luce como un posible cementerio político para algunos candidatos presidenciales y como el catalizador de los sueños de otros aspirantes a la Casa Blanca.

Con una población casi exclusivamente blanca dispersa en pequeñas ciudades y extensas praderas, el Estado del Medio Oeste no es precisamente un microcosmos del sincretismo cultural y la mezcla racial de Estados Unidos, pero juega un rol desproporcionado en la selección de los candidatos a presidente estadounidense gracias a su celosamente guardado honor de hospedar la primera contienda partidaria.

El sistema electoral norteamericano requerirá que los votantes se enfrenten al gélido invierno el 3 de enero para apoyar a su candidato favorito. Y los aspirantes soportan largas giras en bus e interminables reuniones en salas de estar y cafeterías para hacerse de un puñado de votantes.

Además, en Iowa las reglas políticas normales no se aplican: un sorprendente segundo lugar puede significar más que una victoria más estrecha de lo previsto.

Barack Obama y John Edwards, que compiten con Hillary Clinton en una tensa y difícil carrera por la candidatura demócrata, saben que lo que suceda en Iowa puede disparar sus esperanzas o acabar con ellas de un plumazo. "Si no te va bien en Iowa, vas a tener problemas para luego emparejarte", dijo el precandidato demócrata a la televisión pública del Estado.

Edwards ha estado compitiendo por la Casa Blanca casi constantemente desde 2003. Con su esposa Elizabeth batallando contra un cáncer incurable y sus encuestas en franco declive, sabe que dentro de poco Iowa puede acabar con una carrera, que alguna vez fue prometedora, o relanzarla. "La mayor parte del país nos verá en apariciones televisivas de 30 segundos. Tú no. Tú nos verás cerca, en la sala de tu casa", dijo Edwards a 9.000 demócratas en una cena del partido.

Mientras una derrota en Iowa acabaría con Edwards, Clinton espera lanzar allí una imparable carrera que la llevaría a vencer en otros Estados donde lidera claramente las encuestas.

"Si Hillary Clinton gana en Iowa y luego lo hace en New Hampshire, parece bastante seguro que ganará la candidatura" demócrata, señala Cary Covington, profesor de la Universidad de Iowa. "Si resulta segunda o tercera en Iowa, puede absorber eso y aún competir", agregó.

Pero el Estado también es crucial para los republicanos, puesto que es la primera cita de Mitt Romney, ex gobernador de Massachusetts que hasta ahora lideraba las encuestas en Iowa, con los votantes nacionales.

Por su parte, el ex pastor bautista Mike Huckabee espera utilizar el Estado, donde ha llevado a cabo una larga estrategia, para catapultarse como un legítimo contendiente.

Una encuesta de RealClearPolitics.com dio a Huckabee el 15 por ciento de los apoyos, por detrás de Romney, con el 29. Pero el sondeo se ha quedado anticuado y las cosas ya no están tan claras.

Y finalmente, el ex alcalde de Nueva York, Rudolph Giuliani, observado con cautela por la derecha cristiana, tiene bajas expectativas en Iowa, pero un resultado sorprendentemente bueno podría ayudarlo a obtener registros positivos en otros Estados favorables. "Para Rudolph Giuliani el segundo lugar sería una victoria", asegura Steffen Schmidt, profesor de Ciencias Políticas de la prestigiosa Iowa State University.

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