Maduro asume el cargo sin la asistencia de la oposición

  • Un hombre logró llegar hasta la tribuna y quitó el micrófono al presidente, que ha tendido la mano a la oposición. El Poder electoral venezolano ha autorizado la auditoría del 100% de los votos.

Comentarios 7

El ganador de las elecciones del pasado 14 de abril, Nicolás Maduro, fue investido como presidente para culminar en 2019 el mandato que comenzó el pasado 10 de enero el fallecido Hugo Chávez. "Lo juro delante de esta Constitución aprobada por el pueblo", dijo Maduro con la Carta Magna en la mano ante el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello. Tras el juramento, Cabello pidió a María Gabriela Chávez, hija del fallecido presidente, que lo acompañarla imponerle juntos la banda presidencial a Maduro. El nuevo presidente recibió los símbolos de la Jefatura del Estado delante de un retrato de Simón Bolívar y otro de Chávez en el que aparecían escritas las palabras "hasta la victoria siempre, comandante". Luego sonó una grabación con el himno de Venezuela cantado por Chávez en uno de sus tantos actos públicos.

La ceremonia ha tenido lugar sin la presencia de la bancada opositora, cuyos 65 diputados optaron por no acudir por considerar que antes era necesario hacer un recuento del 100% de los votos y que hasta entonces Maduro es un presidente ilegítimo. Al acto asistieron jefes de Estado y de Gobierno de 17 países y más de 60 delegaciones oficiales.

Un hombre logró llegar hasta la tribuna de la Asamblea Nacional de Venezuela y quitó el micrófono al presidente Nicolás Maduro, que interrumpió por unos minutos su discurso de investidura y afirmó que había fallado la seguridad. El individuo, que vestía de camisa roja y pantalón negro, logró quitarle el micrófono a Maduro y gritar "Nicolás, me llamo Yohendri, ayúdame, por favor". El canal estatal, que transmitía en cadena obligatoria de radio y televisión, pasó a imágenes del exterior de la Asamblea, donde decenas de seguidores del chavismo seguían el acto, y posteriormente de los asistentes, para después retomar la imagen de Maduro. "Ha fallado la seguridad, absolutamente", admitió Maduro, a cuya investidura asistían en el hemiciclo, entre otros, los presidentes de Argentina, Cristina Fernández; Brasil, Dilma Rousseff; Bolivia, Evo Morales; Colombia, Juan Manuel Santos; Honduras; Porfirio Lobo; Uruguay, José Mujica; e Irán, Mahmud Ahmadineyad.

"Me pudieron haber dado un tiro aquí", comentó Maduro, quien señaló que "un compañero por muchos planteamientos que pueda traer objetivamente, cualquier ciudadano tiene que entender que este es un evento que tiene sus reglas" y "debe ser respetado". Declaró, posteriormente, "incidente superado" e indicó que después conversarán "con este muchacho" de quien se preguntó que "quién sabe qué desesperación trae". El nuevo gobernante aprovechó para indicar que esto recuerda dos temas: seguridad y la disciplina del pueblo para "eventos de esta característica". "Yo no tengo problemas, mi vida está puesta al servicio de esta patria, me deben cuidar, de alguna manera me deben cuidar", añadió Maduro, que retomó posteriormente su intervención.

Autorizado el recuento del 100% de los votos

El presidente electo de Venezuela, Nicolás Maduro, ha asumido el cargo, cinco días después de ganar por escaso margen al opositor Henrique Capriles, quien finalmente obtuvo una auditoría total de los votos que aún no ha terminado. Maduro regresó de madrugada a Caracas, tras asistir en Perú a una reunión de gobernantes de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) convocada para tratar la crisis abierta en su país tras los comicios, con protestas que dejaron 8 muertos, 60 heridos, 170 detenidos y algunos destrozos, según fuentes oficiales.

El Consejo de jefes de Estado de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), reunido en Lima en sesión extraordinaria, pidió en su principal resolución que todos los partidos que participaron en las elecciones respeten los resultados que dieron por ganador a Maduro. El heredero político de Hugo Chávez, cuyo fallecimiento en marzo pasado obligó a convocar las elecciones del domingo, ganó por un ajustado margen de 1,8 puntos porcentuales (273.056 votos), según las cuentas oficiales del Consejo Nacional Electoral (CNE) escrutado el 98,97% del total.

Esas cifras no han variado significativamente desde el domingo, cuando Capriles anunció que reconocería el resultado solo tras el recuento del 100% de los votos, a lo que en principio se negaron las autoridades. Hubo entonces protestas pacíficas y también algunos hechos violentos en Caracas y otras ciudades, de lo cual ambas candidaturas se achacan culpas, lo que será investigado por una comisión que conformó la Unasur a petición de Maduro.

Unas horas antes del inicio de la reunión de la Unasur, el CNE de Venezuela anunció la ampliación de la auditoría al 100% de los votos, lo que Capriles aceptó de inmediato. La auditoría postelectoral que ya prevé la ley se hizo sobre el 54%, pero el CNE aceptó, "atendiendo a una situación evidentemente particular", según explicó, que esta vez sean auditadas también las 12.000 cajas que tienen los justificantes del 46% del voto no revisado, tarea que "en ningún caso debe ser interpretada como escrutinio alguno", advirtió. Al anunciar su aceptación de la decisión del CNE Capriles resaltó: "En esas 12.000 cajas está la verdad". También devolvió a Maduro los calificativos que de lado y lado se utilizan corrientemente contra el rival. Durante las tres últimas noches Venezuela vive cacerolazos masivos de los partidarios de Capriles a los que los seguidores de Maduro responden con cohetes y fuegos artificiales.

Maduro, dispuesto a conversar con Capriles

Nicolás Maduro aseguró que está dispuesto a dialogar con el líder de la oposición, Henrique Capriles, para que "cese en su odio", y con quienes votaron en su contra en las elecciones del pasado día 14. Maduro llamó, no obstante, "nuevo Carmona" a Capriles, en alusión a Pedro Carmona, efímero presidente autoproclamado durante el fallido golpe de Estado de 2002, y lo acusó de intolerancia contra el pueblo venezolano y latinoamericano. "Estoy dispuesto a conversar hasta con el diablo, que Dios me perdone, hasta con el nuevo Carmona si es necesario para que cese en su odio contra mí, contra el pueblo, para que cese en su intolerancia", afirmó Maduro durante su discurso de investidura

El nuevo presidente, de 50 años, tendió también la mano a quienes votaron en su contra en las elecciones del domingo, y aseguró que quiere mantener un diálogo directamente con esa parte de la población. "Las elecciones pasaron, hay saldos dramáticos de la violencia. Yo a ustedes los llamo, a todo el pueblo, a los hombres y mujeres que por alguna razón votaron contra el candidato de la patria y contra este proyecto de democracia y de socialismo", añadió en alusión a su propuesta política. "Yo les tiendo la mano, yo quiero trabajar con ustedes", indicó Maduro, en un discurso plagado de acusaciones a "una parte" de la oposición a la que acusó de xenofobia, de racismo y de golpismo. "Nosotros garantizamos la paz de este país ya lo dijimos", afirmó.

Maduro también se dirigió a los partidos de la oposición para mantener un diálogo llamándoles al "cese el sabotaje eléctrico" y de la vida social, y a que "cese el llamado a la sedición". "Basta de división, de intolerancia, de odio", exclamó. Indicó que nunca aspiró a ser presidente y que está en el cargo por "una circunstancia histórica". "Yo sé lo que voy a hacer, tengo con qué, fui formado por el comandante Hugo Chávez para asumir responsabilidades, con honestidad, con sencillez, responsabilidades complejas (...) junto al pueblo y con el pueblo", sostuvo.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios