May admite que habrá que "aceptar verdades duras" con la salida del mercado único

La primera ministra británica, Theresa May, trazó ayer los pilares de la nueva relación comercial que busca con la UE tras el Brexit, que, dijo, debe estar basada en una competencia "justa" para beneficio de ambas partes.

En un discurso en Londres, May detalló los objetivos de su negociación con la UE, centrada en el periodo de transición y la relación comercial, sin apartarse de sus líneas rojas: la salida del mercado único europeo y de la unión aduanera y el fin de la jurisdicción del Tribunal Europeo de Justicia en territorio británico. "Estamos saliendo del mercado único, la vida será distinta y habrá que aceptar verdades duras", admitió la premier en su muy esperada intervención en la City de Londres.

Su posición fue bien recibida por el ala más euroescéptica de su partido conservador, los llamados brexiteers, ansiosos por cortar con la unión aduanera comunitaria para poder negociar acuerdos comerciales con terceros países, entre ellos EEUU.

El ministro de Exteriores, Boris Johnson, abanderado de la salida del Reino Unido de la UE, dijo que el discurso "detalla una visión clara y convincente" de la "futura asociación" que persigue su país.

May avisó de que sólo deberían introducirse nuevos aranceles a los proveedores de servicios en el Reino Unido y la UE donde sea "absolutamente necesario" y destacó como prioritario un acuerdo para cubrir los servicios de radiodifusión y financieros.

También dijo que el Reino Unido negociará con los otros 27 países de la UE cómo continuar asociado a agencias europeas como la del Medicamento (EMA), la Agencia Química Europea o la Agencia Europea de Seguridad en la Aviación una vez que se consume el Brexit, una posición aplaudida por los conservadores proeuropeos.

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