La OTAN afronta una difícil cumbre en Bucarest con los aliados divididos

  • George W. Bush presiona para reforzar la misión en Afganistán y acoger en la Alianza a Ucrania y Georgia, una opción a la que varios países, encabezados por Francia y Alemania, ponen serios reparos

La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) abrió ayer en Bucarest una difícil cumbre bajo presión del presidente estadounidense, George W. Bush, para reforzar la misión en Afganistán y abrir las puertas de la Alianza Atlántica a Ucrania y Georgia, una cuestión que divide a sus miembros e irrita a Rusia.

Los 26 líderes de la OTAN lanzaron la cumbre con una cena en la residencia del presidente rumano, Traian Basescu, aunque los debates que se extenderán hasta mañana tendrán lugar en el Palacio del Parlamento, un impresionante edificio concebido por el ex dictador rumano Nicolae Ceausescu.

En un discurso pronunciado antes de la apertura de esta tercera cumbre de la Alianza en un país del ex bloque comunista -tras Praga (2002) y Riga (2006)-, Bush instó a la OTAN a ofrecer a Georgia y Ucrania un "camino claro" para su adhesión. "Aquí en Bucarest, debemos dar a entender claramente que la OTAN saluda las aspiraciones de Georgia y Ucrania de convertirse en miembros de la Alianza, y ofrecerles un camino claro para alcanzar ese objetivo", dijo, recordando la posición de EEUU a favor de que la organización atlántica reciba a ambos países en el Plan de Acción con vistas a la adhesión (MAP).

Sin embargo, la apertura de la OTAN a Georgia y Ucrania divide profundamente a la Alianza, y varios países, encabezados por Francia y Alemania, tienen serios reparos en aceptar esas candidaturas, que también rechaza Rusia.

Mientras en el caso de Ucrania se pone en duda el verdadero apoyo de los ciudadanos ucranianos a la adhesión, Georgia está confrontada a graves problemas de separatismo pro ruso en las regiones de Abjasia y Osetia del Sur.

La canciller alemana, Angela Merkel, subrayó ayer que "era demasiado pronto" para otorgar a ambos países de la ex Unión Soviética el estatuto oficial de candidatos, aunque aseguró que "la puerta está abierta" para que accedan a la OTAN en el futuro.

Los 26 aliados están de acuerdo, en cambio, en invitar formalmente a Albania y Croacia, que se sumarían a la Alianza en un año, según anunció anoche el portavoz oficial, James Appathurai.

Otro candidato, Macedonia, cumple todas las condiciones requeridas, pero tiene pocas esperanzas de obtener esa invitación a raíz del veto de Grecia, que impide desde 1981 el reconocimiento internacional de su vecino bajo ese nombre, al que considera parte de su patrimonio histórico nacional.

Un portavoz del Gobierno griego indicó ayer que Grecia sigue manteniendo su veto y advirtió que el tiempo para encontrar una solución en la cumbre de Bucarest "se agota".

En su discurso, Bush pidió a los países de la OTAN que envíen más tropas a Afganistán, recordando la decisión norteamericana de desplegar 3.200 marines más en ese país, así como la anunciada por Francia de reforzar su presencia.

"Pedimos a otros países que también aporten efectivos adicionales. La amenaza terrorista es real, es mortífera, y vencer a este enemigo es la principal prioridad" de la OTAN, afirmó Bush.

Camino a Bucarest, el primer ministro británico, Gordon Brown, aseguró que su objetivo es lograr un reparto "más efectivo" de la carga en Afganistán.

La Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF), liderada por la OTAN desde 2003, cuenta actualmente con 47.000 efectivos de 39 países. Debería aumentarlos a 50.000, gracias a los refuerzos prometidos por 11 países.

Bush también propuso una cooperación estratégica de un "nivel sin precedentes" entre Rusia y la OTAN, que incluya bases de la ex URSS en la defensa antimisiles de Europa.

"Creemos que esas instalaciones podrían ser incorporadas a un sistema más amplio de detección de amenazas", que "podría dar lugar a un nivel de cooperación estratégica sin precedentes entre Rusia y la Alianza" Atlántica, explicó.

La OTAN mantendrá mañana una reunión inédita con el presidente saliente ruso, Vladimir Putin, con quien tratará temas polémicos, entre ellos el despliegue de ese escudo antimisiles en Polonia y la República Checa.

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