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Once muertos en Sri Lanka en el cuarto atentado contra civiles en menos de un mes

  • Una suicida hizo estallar una carga explosiva en una estación de tren. El Ministerio ceilanés de Defensa asegura que la autoría de la acción recae sobre la guerrilla tamil.

El atentado, que dejó además casi un centenar de heridos, tuvo lugar a las 14.10 hora local (09.40 hora española) en el andén número 3 de la estación de trenes de Fort, en la capital ceilanesa, según un comunicado oficial.

Aunque la guerrilla tamil también informó en un comunicado del atentado no especificó a quien pertenecía la autoría del mismo.

En Dehiwela, en las afueras de Colombo, cuatro personas resultaron heridas también este domingo por una explosión en un zoo, según Defensa, que aseguró que todas han sido trasladadas al hospital más cercano.

Ambos atentados tienen lugar un día antes de la celebración del sexagésimo aniversario de la independencia de la isla y en medio de un clima de violencia que se ha recrudecido en los últimos días.

Hoy mismo, el Ministerio de Defensa aseguró que al menos 46 miembros de la guerrilla de los Tigres para la Liberación de la Patria Tamil (LTTE) murieron en las últimas 24 horas en combates con el Ejército de Sri Lanka librados en el tercio septentrional de la isla.

Los rebeldes murieron en los principales frentes de batalla entre el LTTE y las tropas ceilanesas: los volátiles distritos septentrionales de Mannar, Vavuniya y Welioya.

La guerrilla tiene su base de operaciones en el tercio norteño de la isla, donde la etnia tamil, que también predomina en algunas partes del este y que profesa el hinduismo, es mayoritaria, mientras que prácticamente el resto de la población de Sri Lanka pertenece a la etnia cingalesa, de fe budista.

Pero a los constantes combates entre las tropas y la guerrilla en el norte de la isla se unen en los últimos días atentados contra civiles, no tan frecuentes en los meses anteriores.

Al menos 18 civiles murieron ayer y 50 resultaron heridos por la explosión de una bomba colocada en un autobús estacionado en la localidad de Dambulla, en el centro de Sri Lanka.

En un comunicado, el presidente de Sri Lanka, Mahinda Rajapaksa, condenó "vehementemente" el "acto de salvajismo" y culpó al LTTE de estar detrás de él, ya que el autobús en su mayoría transportaba a fieles que se dirigían a una congregación budista. "Esto muestra la realidad de la lucha que tenemos que afrontar para eliminar el terrorismo de nuestro país", remachó el presidente.

El pasado 29 de enero, otros 17 civiles murieron en el noroeste del país por la explosión de una mina al paso de otro autobús cuya detonación la guerrilla tamil atribuyó al Ejército de Sri Lanka, algo que las autoridades ceilaneses negaron rotundamente.

Y en otro ataque contra civiles, unas 25 personas murieron el pasado 16 de enero por la explosión de una bomba dentro de un autobús de pasajeros en el sureste de la isla, que el Gobierno atribuyó de nuevo al LTTE.

El recrudecimiento de la violencia ha llegado con la ruptura por parte del Gobierno el pasado 2 de enero del acuerdo de alto el fuego entre la guerrilla y el Ejecutivo. Aunque este acuerdo sólo existía sobre el papel, ya que los combates entre ambas partes han sido constantes desde la suspensión de las negociaciones de paz en octubre de 2006, en tan sólo tres semanas ya ha habido cuatro grandes atentados contra la población civil.

Tras la ruptura del diálogo, el Ejército emprendió una ofensiva que ha arrinconado al LTTE en bolsas del norte del país. El aumento de las hostilidades ha supuesto el desplazamiento interno de unas 200.000 personas, según la ONU.

La guerrilla tamil lucha desde hace más de dos décadas por conseguir un Estado independiente en las regiones del este y del norte del país.

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