El Parlamento francés salva por un solo voto la reforma constitucional

  • El nuevo texto aumenta el poder de las cámaras y limita los del presidente

El Parlamento francés ratificó ayer, con sólo un voto más del mínimo requerido, la reforma constitucional impulsada por el presidente francés, Nicolas Sarkozy, que se salva así de lo que habría sido el primer gran fracaso de su mandato.

Teniendo en cuenta que Sarkozy multiplicó las llamadas a legisladores recalcitrantes de su partido, el conservador UMP, y de otras formaciones se trata, en palabras de un dirigente de la oposición socialista, de un resultado "patético".

El proyecto de ley constitucional de modernización de las instituciones fue aprobado por 539 votos a favor (la mayoría requerida era de 538 votos, el 60% de los sufragios emitidos) y 357 en contra, por los senadores y diputados reunidos en Congreso en el Palacio de Versalles, a las afueras de París.

Aunque se preveía un voto ajustado -el primer ministro, François Fillon, había advertido que "cada voto contará"- el único sufragio de diferencia sorprendió a todos y representa el margen más estrecho para una revisión de la Carta Magna desde su alumbramiento en 1958.

El texto, muy por debajo de la visión que Sarkozy defendió durante su campaña por el Elíseo, amplía los poderes del Parlamento (a expensas del Gobierno), delimita los del presidente y da nuevos derechos a los ciudadanos.

La revisión pretende equilibrar las instituciones, unos años después de que se haya recortado el mandato presidencial a 5 años e invertido el calendario electoral para que las Legislativas sigan a las Presidenciales. El texto limita a dos los mandatos sucesivos del jefe de Estado y permite al Parlamento vetar, bajo condiciones, importantes nombramientos, pero otorga al presidente la posibilidad de hablar ante las dos cámaras.

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