Presidencia en plena tormenta

  • La pequeña isla mediterránea, dividida en una parte griega y otra turca, toma el liderazgo semestral de la UE golpeada por una crisis que la ha llevado a pedir ayuda financiera

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La República de Chipre asumió ayer la presidencia semestral de la UE pero la pequeña isla mediterránea, dividida en una parte griega y otra turca, se encuentra en plena crisis económica.

"Lo importante para Chipre no es tanto mostrar que puede organizar un acontecimiento así sino demostrar que puede hacerlo tan bien como cualquier otro miembro de la Unión", dijo el portavoz de la presidencia chipriota, Costas Yennaris.

Miembro de la UE desde mayo de 2004 y de la zona euro desde enero de 2008, Chipre cuenta con unos 800.000 habitantes en una isla dividida en dos desde la invasión de su tercio noreste por el Ejército turco en 1974, en respuesta al golpe de Estado de los nacionalistas griegos que querían su anexión a Atenas.

Cerca de 40 años después, una "línea verde" vigilada por la ONU separa a las dos comunidades.

Sólo Turquía reconoce a la República turca de Chipre del Norte, proclamada en la parte ocupada. La República de Chipre, que reúne a los chipriotas griegos, es la única entidad internacionalmente reconocida.

Las negociaciones a favor de la reunificación de la isla están en punto muerto, pese a que ésa fue precisamente una de las condiciones impuestas para su adhesión a la UE.

Ankara rechaza cualquier contacto con la presidencia de la UE mientras Chipre la ejerza e incluso ha llegado a evocar, ante el bloqueo de las negociaciones, un plan B a partir del 1 de julio.

"Hay un peligro de que la cuestión de la partición de Chipre o la aplicación del plan B turco desestabilice la presidencia pero Chipre quiere mostrar que es un miembro eficaz de la UE", dijo Hubert Faustmann, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Nicosia.

El presidente comunista Demetris Christofias afirma que no pretende utilizar la presidencia de la UE para poner sobre la mesa la cuestión de la partición o utilizarla como arma contra Turquía.

"Los grecochipriotas quieren cambiar su imagen y mostrar que son buenos europeos. Quieren jugar el papel de árbitro imparcial y en tanto que pequeño país no tienen demasiados intereses propios que defender en los grandes debates europeos", declaró Faustmann.

Sin embargo, la crisis financiera griega ha estallado en el peor momento para Nicosia, muy vinculada con Atenas.

Las autoridades chipriotas acaban de pedir a Bruselas ayuda financiera para sus bancos, convirtiéndolo en el quinto país en hacerlo, tras Grecia, Irlanda, Portugal y España, así como al Fondo Monetario Internacional (FMI).

Varios bancos tienen en sus activos importantes cantidades de títulos de deuda griega, que se han devaluado, y la recesión económica no ayuda.

Relegado a rango de inversión especulativa o bono basura por las tres principales agencias de calificación, Chipre no puede financiarse en los mercados internacionales de la deuda.

Para 2012, el Gobierno de Christofias, que no se presentará a la reelección en 2013, logró un préstamo de Rusia de 2.500 millones de euros y la prensa habla de otro para el próximo año.

El precio a pagar por la ayuda de Bruselas y el FMI será sin duda más austeridad para un Gobierno muy cercano a los sindicatos de funcionarios y que busca mantener una fiscalidad muy favorable para las empresas (10%), lo que le permite acoger a muchas sociedades extranjeras.

Entre las tareas de su presidencia, Chipre tendrá que organizar las negociaciones sobre el presupuesto de la UE para los próximos siete años.

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