Prisión para 17 personas, dos de ellas a cadena perpetua, por los disturbios en Lhasa

  • Se trata de la primera sentencia judicial relacionada con las protestas, en las que según el Gobierno chino murieron 19 personas, mientras que, según los tibetanos en el exilio, la represión policial de las manifestaciones causó más de 140 muertos

Un total de 17 personas, de las que al menos seis son monjes, fueron sentenciadas a diversas penas de prisión, dos de ellas a cadena perpetua, por su implicación en los actos violentos ocurridos en Lhasa el pasado 14 de marzo, informó hoy la agencia estatal china Xinhua citando fuentes judiciales.

La sentencia fue dictada por el Tribunal Popular Intermedio de Lhasa, que señaló que los dos condenados a prisión de por vida son el chófer Soi'nam Norbu, nacido en 1988, y un monje llamado Basang, cuya edad no fue facilitada.

Soi'nam Norbu fue acusado de quemar una serie de vehículos cerca del monasterio de Johkang, en el centro de Lhasa, además de causar daños en comisarías de policía y coches de bomberos y atacar a bomberos.

El monje Basang, que, como muchos ciudadanos tibetanos, no tiene apellido, fue a su vez acusado de causar destrozos en una oficina del Gobierno local y 11 tiendas y de atacar a policías en acto de servicio.

La sentencia no detalla si los ataques de los dos condenados a cadena perpetua causaron muertos.

Sí indica que tres monjes que acompañaban a Basang fueron sentenciados a 15 años de prisión y otros dos a 20 años.

Fuentes del citado tribunal consultadas por Efe señalaron que no podían dar por el momento más información sobre las sentencias.

Se trata de la primera sentencia judicial relacionada con las protestas en Lhasa, en las que según el Gobierno chino murieron 19 personas (18 civiles y un policía), mientras que, según los tibetanos en el exilio, la represión policial de las manifestaciones causó más de 140 muertos.

Tras los disturbios de Lhasa, llevados a cabo por independentistas tibetanos, principalmente contra emigrantes chinos y musulmanes en esa ciudad, las autoridades chinas prometieron ser "clementes" con aquellos responsables que se entregaran en las horas posteriores.

Según el código penal chino, las alteraciones graves del orden con resultado de graves daños económicos y pérdida en vidas humanas pueden castigarse con la pena de muerte.

Varios cientos de personas han sido detenidas en relación con estas protestas y otras ocurridas en áreas de población tibetana en marzo, por lo que se esperan nuevas sentencias próximamente.

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