Rusia desoye las críticas occidentales al reforzar la defensa antiaérea de Irán

  • Rusia vuelve a desafiar a Estados Unidos y, especialmente, a Israel, que ya describió como «una puñalada en la espalda» la venta de una treintena de sistemas antiaéreos Tor-M1 a Teherán en 2005.

Rusia desoyó las críticas occidentales al anunciar que reforzará de nuevo la defensa antiaérea de Irán con el suministro en 2008 de «varias decenas» de sistemas S-300 de alcance medio capaces de abatir misiles balísticos.

"En línea con el contrato suscrito con anterioridad, Rusia suministrará a Irán varias decenas de 3PS S-300PMU1», aseguró una fuente del complejo militar-industrial ruso a la agencia Interfax.

De esta forma, Rusia vuelve a desafiar a Estados Unidos y, especialmente, a Israel, que ya describió como «una puñalada en la espalda» la venta de una treintena de sistemas antiaéreos Tor-M1 a Teherán en 2005.

El ministro de Defensa iraní, Mustafá Mohamad Najar, confirmó el acuerdo y añadió que «la fecha de entrega del armamento se decidirá más tarde», según informó la agencia oficial IRNA.

"Los sistemas rusos garantizarán a Irán superioridad aérea sobre aviones y misiles enemigos», señaló.

Las autoridades iraníes habían reiterado en los últimos meses que su país era «autosuficiente» militarmente, por lo que no necesitaba adquirir armamento del exterior.

El propio presidente iraní, el ultraconservador Mahmud Ahmadineyad, mantiene que el Ejército de su país «es uno de los más poderosos del mundo».

De esta forma, según expertos rusos, Teherán está ahora capacitado para hacer frente a una posible invasión o ataque aéreo masivo israelí o estadounidense con cazas de la clase Stealth, helicópteros, bombarderos y misiles balísticos y de crucero.

Irán desea proteger con los sistemas antiaéreos rusos sus instalaciones estratégicas -administrativas, industriales y militares- como la primera central nuclear del país, que está siendo construida por ingenieros rusos a orillas del Golfo Pérsico.

Rusia ha reforzado en los últimos años su cooperación militar con Irán, como quedó demostrado el mes pasado con la visita de varios buques de la Armada rusa a puertos del país persa, la primera en más de 30 años.

Además, en noviembre el presidente ruso, Vladímir Putin, visitó por primera vez Teherán -también la primera visita de un dirigente soviético y ruso desde Stalin (1943)-, donde defendió el derecho de Irán a un programa nuclear con fines civiles.

Estados Unidos ha llamado a Rusia y otros países a suspender la venta de armas y de tecnología a Irán con vistas a que Teherán abandone sus ambiciones nucleares.

En cambio, Moscú mantiene que ese armamento ni viola ninguna resolución de la ONU, que ésta no ha impuesto sanciones al respecto, ni altera el equilibrio de fuerzas en Oriente Medio.

"Los suministros de armas rusas van dirigidos exclusivamente a reforzar la capacidad defensiva de esos países, y a fortalecer la estabilidad y seguridad regionales», dijo recientemente el presidente ruso, Vladímir Putin, en una reunión con militares.

Advirtió también que «será ignorado cualquier intento de imponer a Rusia restricciones cimentadas en posturas politizadas y unilaterales».

El jefe del Estado Mayor del Ejército ruso, el general Yuri Baluyevski, ha acusado a EEUU de utilizar la lucha contra la proliferación de armas de destrucción masiva para «defender sus intereses nacionales y como forma de presión sobre potenciales competidores en el mercado de armamento».

Rusia también ha vendido misiles anticarro a Siria que, según reconoció el propio viceprimer ministro primero, Serguéi Ivanov, cayeron en manos libanesas de la guerrilla Hizbulá, que los utilizó en combates contra Israel.

Venezuela también se ha convertido en uno de los principales clientes de la industria militar rusa al firmar contratos para la compra de helicópteros Mi-17, Mi-26 y Mi-35, cazabombarderos Su-30 y 100.000 fusiles Kaláshnikov AK-103.

Según diversas fuentes, Rusia ya ha superado a EEUU en venta de armas a los países en vías de desarrollo, gracias a los contratos suscritos con países denostados por Washington y otras potencias emergentes como China e India.

El consorcio estatal ruso de exportación de armamentos, Rosoboronexport, anunció que este año ha vendido armas por más de 7.000 millones de dólares y que su cartera de pedidos de países extranjeros ha superado la cifra de 25.000 millones de dólares.

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