Suharto continúa en estado crítico

  • Los pulmones del ex dictador indonesio Suharto, de 86 años, se han inundado con más líquido y están infectados, y siguen los fallos en órganos como el corazón y los riñones, lo que le mantiene en un estado crítico

Los pulmones del ex presidente Suharto, de 86 años, se inundaron hoy con más líquido y están infectados, y siguen los fallos en órganos como el corazón y los riñones, lo que le mantiene en un estado crítico, indicaron fuentes del Hospital Pertamina de Yakarta.

"La acumulación de fluido en los pulmones del ex mandatario aumentó hoy", informó el doctor Hardiarto Mangunnegoro, y añadió que analizan la infección pulmonar para determinar su causa, según la agencia de noticias Antara.

Aunque hoy pasó el día estable, los especialistas le dan un cincuenta por ciento de posibilidades de recuperarse.

El equipo de más de cuarenta doctores que le atiende en una habitación de cuidados intensivos del Pertamina obtuvo ayer la autorización de sus familiares para quitarle el ventilador que, desde el viernes, le ayuda a respirar.

El veterano general, que gobernó con mano de hierro Indonesia desde 1967 hasta 1998, ingresó de urgencia el 4 de enero con hipotensión, un edema pulmonar y otros problemas.

Nada más ser internado, se le aplicó una diálisis para que hiciera el trabajo que sus riñones habían dejado de hacer, y comenzaron a practicarle transfusiones de sangre para elevar la cantidad de hemoglobina.

Entre mejorías y recaídas, el 8 de enero le detectaron cierto daño en el corazón que aconsejaba reemplazar el marcapasos que le fue colocado en 2001.

Desde el 12 de enero, que volvió recaer, se mantiene con respiración asistida.

La salud de Suharto, quien encabeza las listas de dirigentes más corruptos del mundo del Banco Mundial y de la organización Transparency International, le ha salvado en la última década de personarse en los tribunales para defenderse de las acusaciones por supuesta corrupción.

Desde que dimitió, en 1998, ha sufrido dos embolias y varias hemorragias internas que le llevaron de urgencia al Pertamina.

Después de un tiempo en el que la Fiscalía de Indonesia parecía haber tirado la toalla, los abogados del Estado volvieron a la carga el pasado mes de julio y le acusaron de uso indebido de fondos, de una fundación de educación que presidió, en compañías de su familia y amigos.

La demanda pide la devolución de unos 440 millones de dólares y una indemnización de 1.100 millones de dólares.

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