Varsovia aprueba una norma que convierte en ilegal acusar a los polacos del Holocausto

  • La reforma legal ha provocado las críticas de Israel, que prepara su respuesta, y las advertencias de EEUU

Varsovia defendió ayer la reforma legal aprobada por el Senado que convierte en ilegal acusar a polacos de complicidad en el Holocausto y pena con hasta tres años de cárcel el uso de la expresión "campos de exterminio polacos", pese a las críticas de Israel y las advertencias de EEUU.

La ley se suma a otros proyectos del partido conservador y nacionalista Ley y Justicia (PiS), que gobierna con mayoría absoluta, que han levantado ampollas dentro y fuera de Polonia, como las sucesivas reformas del sistema judicial por las que la Comisión Europea ha abierto un procedimiento por violaciones del Estado de derecho.

El Gobierno defiende que esta ley "no inhibe la libertad de expresión o investigación"

"Fueron los alemanes los que atacaron Polonia, mientras que los polacos y los judíos fueron las víctimas", insistió ayer la portavoz del Gobierno, Joanna Kopcinska.

La nueva ley aprobada la noche del miércoles, indicó el Ministerio de Exteriores en un comunicado, "no inhibe la libertad de expresión o investigación", sino que sólo trata de "combatir todas las formas de negación y distorsión de la verdad del Holocausto o el que se minimice la responsabilidad de sus verdaderos autores".

"Acusar a la nación o al Estado polaco de complicidad con el III Reich alemán en los crímenes del nazismo es inexacto, engañoso y doloroso para las víctimas que son ciudadanas polacas", agrega.

El Ministerio reconoce "diferencias" con otros países a causa de la norma, pero se muestra convencido de que la reforma "no afectará a la asociación estratégica de Polonia con EEUU".

Poco antes, el Departamento de Estado de EEUU había mostrado, a través de un comunicado, sus temores a que la reforma pudiese afectar a la libertad de expresión y la investigación. "Animamos a Polonia a reevaluar esta legislación a la luz de su potencial impacto en el principio de la libertad de expresión y en nuestra habilidad de ser socios efectivos", indicó.

En nombre del Gobierno israelí, el portavoz de Exteriores, Emanuel Nahshon, condenó la reforma, al considerar que "desafiar la verdad histórica" es de "suma gravedad" y ninguna ley "cambiará los hechos". Por su parte, la Knesset (Parlamento israelí) estudia reaccionar con una ley que tipifique como delito los intentos de "negar o minimizar la implicación de ayudantes y colaboradores de los nazis", según el Jerusalem Post.

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