La derecha fuerza a Netanyahu a cancelar el acuerdo para no deportar a 32.000 inmigrantes

Menos de 20 horas después de que el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, anunciase a bombo y platillo un acuerdo con Acnur para evitar la deportación forzosa de 32.0000 inmigrantes africanos, cedió a las presiones de la derecha y dio carpetazo al pacto, lo que ha desatado aplausos y condenas.

"Después de evaluar ventajas y desventajas, decidí cancelar el acuerdo. A veces se toma una decisión que debe reconsiderarse", admitió Netanyahu tras reunirse con vecinos del sur de Tel Aviv, donde se concentran miles de inmigrantes y solicitantes de asilo.

El pacto alcanzado preveía que 16.250 inmigrantes fueran trasladados a naciones occidentales -en vez de deportados forzosamente a estados africanos como aprobó en enero el Ejecutivo israelí- y que otros tantos se quedaran en el país, lo que hizo arreciar las protestas de los socios de coalición de Gobierno y en el propio seno del partido de Netanyahu, el Likud.

El ministro israelí de Educación, Naftali Benet, uno de los principales críticos tras el anuncio del lunes y que exigió públicamente su retirada, felicitó vía Twitter al jefe del Ejecutivo "por la sabia decisión de cancelar el acuerdo para absorber a los infiltrados" y le pidió actuar "para acabar con los infiltrados ilegales".

En cambio, Isaac Herzog, líder de la oposición en el Parlamento israelí y diputado de Campo Sionista, consideró que "el asombroso giro de Netanyahu en las últimas 24 horas respecto a la gestión de los inmigrantes y solicitantes de asilo" prueba su "debilidad".

Por su parte, el dirigente laborista Avi Gabay señaló que la anulación del acuerdo refleja la "falta de liderazgo y cobardía" del mandatario israelí, a quien consideró "incapaz de tomar decisiones y de implementarlas".

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