La fiebre por los celulares

  • Los cubanos hacían cola el lunes ante las tiendas de telefonía móvil para adquirir un terminal tras el levantamiento de su prohibición por el Gobierno de Raúl Castro

Yusnel madrugó mucho el pasado lunes con un objetivo: "Quería ser el primer cubano que se compra un celular [teléfono móvil]". Pero a su llegada a una de las oficinas habilitadas desde ese día en La Habana para vender estos aparatos a los cubanos, un buen rato antes del horario de apertura, se encontró con una fila de más de 30 personas esperando ya por el mismo motivo.

Una imagen que se repetía en los diversos comercios que el lunes liberaron la venta de telefonía móvil en Cuba, en el marco del levantamiento del "exceso de prohibiciones y regulaciones" que prometió el nuevo presidente Raúl Castro, y que ya ha derivado en el revocamiento de la prohibición de alojarse en hoteles de lujo en la isla o la venta de ordenadores, reproductores DVD y otros electrodomésticos.

Héctor también decidió estar a primera hora delante de la tienda. ¿Por qué arriesgarse a una larga espera cuando podría ir cualquier otro día?

"El primer día es más emocionante", responde este joven mientras manosea el teléfono móvil que, desde el lunes, puede además utilizar.

Marta, una mujer de unos 40 años, se pegó el madrugón por un motivo más práctico: "Por las dudas, no vayan a arrepentirse y quitar luego el servicio", sonríe.

Y es que muchos cubanos aún no acaban de creerse los cambios que está viviendo la isla desde hace casi dos meses, quizás debido a que, salvo la medida de los celulares, ninguna otra ha sido anunciada por los medios de comunicación oficiales, que a lo sumo han hecho un comentario de pasada sobre la venta de electrodomésticos o los hoteles.

"Evidentemente es una apertura, poco a poco", concede Yusnel. "Éste es un país tan lindo, ¡pero que haya trabas en las cosas más insignificantes! La comunicación es algo que está al alcance de la mano de todo el mundo", se lamenta este joven que trabaja en la hostelería.

Mientras los comentarios sobre los cambios continúan entre los que esperan turno, de la tienda situada en el capitalino barrio de Miramar sale sonriendo uno de los primeros titulares cubanos de un teléfono celular.

Se define como "contento", aunque novedad, novedad, no es tanto. "Es mi primer celular a mi nombre, pero siempre he tenido uno", sonríe.

Y es que, pese a que hasta ahora los celulares estaban en Cuba restringidos a algunos altos funcionarios, a extranjeros o a cubanos que trabajaran para empresas foráneas, muchos nacionales se hacían con un teléfono móvil por vía "indirecta", a través de un extranjero que incluía su nombre en el contrato.

Una opción que, confiesa Yusnel, estuvo "considerando" pero que no se atrevió finalmente a hacer por miedo a perder dinero. "A través de un extranjero tenía dudas, no fuera a ser que te cortaran el servicio en un momento dado. Sería un dinero perdido que no es fácil".

Aunque como muchos otros cubanos Yusnel considera que tener un móvil es una "necesidad" -"aquí en Cuba generalmente los teléfonos públicos están rotos o tienen problemas, no es fácil comunicarse", explica-, reunir el dinero le ha supuesto un auténtico "esfuerzo".

Con un coste de instalación de línea de 111 pesos convertibles (cuc, 120 dólares) más los 10 cuc que cuesta la tarjeta prepago, tener un celular es algo fuera del alcance de la mayoría de los cubanos, con un salario medio que no llega a los 20 dólares.

Por eso, afirma Yusnel, sus esperanzas están puestas en otras "mejorías" de su vida. "Espero una mejoría de mi salario, poder resolver mi problema de vivienda, eso es para mí más fundamental que el celular", sostiene.

"Yo no espero comprarme una motico o un DVD, eso no me resuelve nada, lo que me resuelve es que con mi salario pueda resolver estos problemas, porque ahora me he comprado esta línea de teléfono pero luego no puedo salir a comprarme también un DVD, es algo imposible para mí", señala con frustración.

El problema del salario es una cuestión que ha abordado abiertamente Raúl Castro, aunque el nuevo presidente de Cuba pidió "tiempo" para reformas económicas más profundas. Hasta el momento, sólo se han conocido medidas en el campo, con el incremento de los precios que el Estado paga a los productores, el reparto de tierras sin cultivar o el estudio de una eventual inversión extranjera en el agro.

Yusnel es consciente que no le queda más que "esperar". "Vamos a esperar a ver las cosas más importantes, yo espero mucho más, espero que sigan sucediendo cosas que son normales para el mundo y aquí son anormales".

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