La fuga de aliados amenaza más aún la caída de Rousseff

  • La Cámara de Diputados aprueba el primer paso para el enjuiciamiento político de la mandataria brasileña, que carga contra el vicepresidente

Aunque esperada, la derrota sufrida por el Gobierno brasileño de Dilma Rousseff en la Cámara de Diputados, donde una comisión especial aprobó su enjuiciamiento, revela una peligrosa y creciente fuga de aliados que amenaza con volver irreversible la caída de la política del Partido de los Trabajadores (PT).

Los 38 votos -contra 27- con los que la oposición se impuso en el pasado lunes en la comisión de diputados habla de que los "aliados" tienden cada vez más a la infidelidad, lo que alimenta las posibilidades de que el próximo domingo el plenario de la Cámara Baja decida no archivar el proceso y avalar la apertura de un juicio político contra Rousseff.

El Partido Progresista (PP) -el principal socio del Gobierno- y el Partido de la República (PR) son un ejemplo de que la ya debilitada coalición oficialista está en vías de extinción. El bloque de apoyo al Gobierno ya había sufrido un golpe mortal hace dos semanas con la disidencia del mayor partido del país, el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), conducido por el vicepresidente de la República, Michel Temer.

El pasado sábado, el líder del PR, Mauricio Quintela, abandonó públicamente su posición de liderazgo en el partido para votar a favor del enjuiciamiento de Rousseff. Una decisión que puede diseminarse entre los 40 diputados de la bancada. La oposición necesita 342 votos como mínimo el domingo para que el proceso avance al Senado, que tiene la potestad de admitir o no la apertura del juicio, y luego, si la admite, de llevar adelante la acción.

El Gobierno contaba con al menos 30 votos del PR que fueron prometidos por el presidente del partido, Valdemar da Costa Neto. No obstante, los legisladores ya avisaron que podrán garantizar como máximo, y por ahora, 15 votos.

El cambio de opinión fue un jarro de agua fría para el Ejecutivo, que cuenta los votos como monedas para frenar el avance de la acción. En el PP la situación no es mejor para el Gobierno. Convertido en el mayor aliado tras la ruptura del PMDB, el partido conservador fue el más codiciado por contar con la cuarta mayor bancada de diputados, con 49 legisladores. Pese a que el Gobierno estaba dispuesto a entregarle ministerios de fuste, en los últimos días al menos 10 anunciaron que apoyarán el impeachment. La promesa que el PP hizo al Gobierno de garantizarle 25 votos cayó a menos de 10.

La espada de Damocles se cierne sobre la cabeza de Dilma Rousseff, quien ayer criticó sin paños calientes al vicepresidente del país. Acusó a Michel Temer de ser "uno de los jefes de la conspiración" que, en su opinión, se gesta para intentar recortar su mandato por medio de un juicio con miras a su destitución. "Cayeron las máscaras de los golpistas", declaró Rousseff, quien aludió a un audio divulgado por Temer el pasado lunes "por error", en el que el vicepresidente parece dar como un hecho la destitución de la mandataria y pide construir un Gobierno de "salvación nacional". La presidenta cargó por primera vez de forma directa contra Temer, a quien no citó por su nombre, pero a quien se refirió al afirmar que "ahora usan la farsa de la filtración para difundir la orden del golpe".

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios