"¿Qué le he hecho yo a Olmert, por qué castiga a mi familia?"

  • El asedio continúa en Gaza aunque Israel permitió ayer la entrada de cinco camiones con hidrocarburos que abastecerán a la empresa eléctrica durante una semana

Hace frío en Gaza y no hay corriente eléctrica. Desde hace dos días, los seis miembros de la familia Nasrallah se las tienen que arreglar sin agua. Ahora el ascensor del edificio de varias plantas no funciona. Para Mohammed Nasrallah y su esposa comienza la lucha diaria por la supervivencia.

Las panaderías sólo hornean pan dos horas al día con sus propios generadores. "¿Qué le he hecho yo al Olmert? ¿Por qué me castiga a mí y a mi familia?" se pregunta Mohammed, palestino de 43 años refiriéndose al jefe de Gobierno israelí, Ehud Olmert.

La única central eléctrica en la Franja apagó el domingo su última turbina. La familia Nasrallah estaba sentada frente al televisor justo cuando a las ocho de la tarde más de 800.000 residentes en la ciudad de Gaza se quedaron en la oscuridad más absoluta.

Ahora Israel y la organización radical islámica Hamas, que controla esos territorios palestinos desde junio, discuten sobre quién tiene la culpa del apagón.

Los administradores de la central eléctrica y Hamas afirman que el corte del suministro se deba a la falta de diésel para que funcione la planta.

Israel cerró el viernes todos los pasos fronterizos a la Franja de Gaza debido a los continuos lanzamientos de misiles Qassam por parte de micilianos palestinos.

Ante esta situación desesperada, las autoridades israelíes autorizaron ayer que cinco camiones cisterna descargaran hidrocarburos en Gaza para la Compañía Palestina de Electricidad, lo que garantiza combustible para funcionar una semana.

Según portavoces de la compañía, cuatro de los camiones descargaron combustible y el quinto, gas. La carga, financiada por la Unión Europea, no incluye gasolina, por lo que los vehículos de Gaza continuarán paralizados.

"La prohibición de entregar gasolina es un trampa para burlar la legislación internacional y eludir las imágenes de la crisis que se vive en Gaza", declaró Mahmud Al Juzendar, portavoz del sindicato de propietarios de las gasolineras en la Franja, que siguen cerradas.

Israel habla de una pantomima de Hamas, "para que así sea visto por el mundo como que Israel deja morir de hambre y sume en la oscuridad a la Franja de Gaza". En este sentido, Olmert aseguró al jefe de Estado egipcio, Hosni Mubarak, que no permitirá una crisis humanitaria en la Franja.

El presidente palestino, Mahmud Abbas, dijo ayer en su primera declaración pública desde que Israel estrechara el cerco a la Franja, que las negociaciones de paz deben continuar pese a la crisis que se vive en Gaza y pidió al Gobierno israelí que levante el bloqueo que mantiene sobre ese territorio desde el jueves.

Abbas manifestó que "cesar los contactos con Israel es inútil" y que "por el contrario, debemos intensificar nuestros contactos y reuniones para detener el sufrimiento de nuestro pueblo."

La organización humanitaria internacional Oxfam habla de "devastadoras consecuencias para la gente corriente" y duda del éxito del bloqueo ya que "está claro que este acto de castigo no sólo es ineficaz, sino también ilegal".

En el diario israelí Yediot Ajronot se señala que el fanatismo de los palestinos aumenta con el incremento de ataques. El diario Maariv, que la temible ira de los palestinos contra Israel realmente no se dirige contra los auténticos responsables: Hamas.

Pero esta ira no sólo la siente Israel, sino también el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abbas. "Él disfruta de la calefacción en Ramala, mientras los pobres niños en Gaza pasan frío", afirma Ibrahim Abu Hamad, padre de tres niños. Este habitante de Gaza de 37 años, completamente desencantado, ya no espera ayuda de nadie. "Aquí todo el mundo juega con la pobre gente".

El lanzamiento de misiles contra la población civil israelí infringe el derecho internacional; es por eso que Israel quiere con su embargo que la población civil obligue a los milicianos a abandonar esa práctica.

"Eso es un sueño", señala el padre de familia Nasrallah, quien asegura que él no tiene nada que ver con los radicales. "Hamas todavía tiene fuerza. ¿Cómo puedo detener el lanzamiento de misiles? Ellos (los milicianos) me matarían de inmediato".

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