Un error judicial, posible origen de la matanza de Lieja

  • El asesino estaba en libertad condicional por posesión de cannabis. Se le detuvo también por posesión de armas pero no se condenó.

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La plaza Saint-Lambert de Lieja, escenario de la acción suicida que dejó un balance provisional de cinco muertos, se asemejaba un día después al de otros lugares manchados por sangre de víctimas inocentes: velas rojas, coronas de flores, carteles con la palabra "¿Por qué?" y escenas de dolor e impotencia.

Mientras Bélgica llora a sus muertos de Lieja, en la prensa belga comienzan a aflorar informaciones según las cuales se habrían producido graves errores judiciales en relación con el autor de la masacre, el belga de origen marroquí Nordine Amrani, en libertad condicional, y quien se suicidó tras cometer la acción. El núcleo principal del debate se centra en el hecho de que Amrani había sido condenado en septiembre de 2008 por el tribunal correccional de Lieja a 48 meses de detención por posesión de 2.800 plantas de cannabis, y a 16 meses de cárcel por posesión de armas, entre ellas fusiles Kalashnikov y granadas, así como 9.500 piezas sueltas de armamento pesado, entre ellos lanzacohetes.

No se le pudo condenar por estos últimos hechos, la posesión de armas, aparentemente por un "defecto de forma". Según declaró el fiscal general de Lieja, Cédric Visart de Bocarné, a la agencia Belga, la corte de apelación de la ciudad, en el sur del país, no pudo en marzo de 2009 condenarle por ese delito. "El tribunal de apelación no le pudo condenar debido a un problema técnico. La ley en materia de posesión de armas cambió y la corte no trabajó con la ley adecuada", aseguró Bocarné, quien dio así a entender que se usó la legislación previa a 2006, mucho mas laxa en materia de compra y posesión de armas.

El hecho es que Amrani cumplió casi dos tercios de su condena y salió en libertad condicional por supuesta "buena conducta", según su último abogado, Jean-François Dister. Se da la circunstancia de que justo el día de la masacre el asesino estaba convocado en el palacio de justicia de Lieja, ubicado a pocos metros de donde ocurrió todo, probablemente en relación con ese expediente. "Me llamó ayer (por el martes), estaba nerviosísimo por esa comparecencia. Pensaba que ya había cumplido su pena (sólo un tercio, tras la libertad condicional) y que la sociedad y la justicia le estaban acosando sin motivo. No quería volver a la cárcel", aseguró Dister.

De acuerdo con la legislación belga, los reos que hayan cometido delitos menos graves pueden obtener la libertad condicional después de haber purgado un tercio de la condena; para delitos graves de sangre, se exige como mínimo cumplir la mitad, según informó la emisora pública RTBF. De hecho, la ministra de Justicia, Annemie Tulterboom, anunció que se están investigando las circunstancias en torno a la concesión de esa libertad condicional a Amrani, para determinar si la decisión fue correcta o no.

De todas maneras, nada puede consolar ya a los familiares de los dos jóvenes, Mehdi Nathan Belhadj, de 15 años, y Pierre Gerouville, de 17 años, caídos por las balas del asesino, quien era soldador de profesión y tenía 33 años. Tampoco los padres del bebé de 18 meses alcanzado por una bala en la cabeza lograrán alivio inmediato ni para la familia de la empleada del hogar de 45 años, también abatida por Amrani en su casa. Mientras tanto, una mujer de 75 años, de quien se pensaba había fallecido, se encuentra "clínicamente muerta", según fuentes sanitarias.

Tras practicar la autopsia al cadáver del asesino, se ha determinado que tras disparar y lanzar granadas ligeras desde una explanada de esa plaza contra sus víctimas, que esperaban el autobús, se pegó un tiro en la sien. La policía investiga si la empleada doméstica encontrada sin vida fue violada.

Hacía tiempo que la población belga no pasaba por un momento de tal conmoción popular. Aunque con un trasfondo radicalmente distinto, y salvando la brecha temporal, sólo puede compararse con el caso Marc Dutroux, el asesino en serie belga condenado por haber secuestrado, torturado y abusado sexualmente de seis niñas de entre 8 y 9 años de edad, cuatro de las cuales fueron asesinadas entre 1995 y 1996.

En todo caso, la tragedia ha empañado las celebraciones de Navidad y la ciudad, como recuerda la ministra de Interior de Bélgica, Joelle Milquet, "nunca será la misma". El hecho de que la matanza ocurriese a pocos metros del mercadillo de Navidad, agrega un tono todavía más lúgubre a la situación. A pesar de la gravedad de los acontecimientos, las autoridades belgas optaron por no convocar una jornada de duelo nacional. No obstante, fuentes del gobierno aseguran que se organizará una jornada de conmemoración, cuya fecha no ha sido decidida.

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