Hanan M. Ashrawi. Miembro del Comité Ejecutivo de la OLP.

"No hay negociación ni proceso de paz, sólo un parón que Israel aprovecha"

  • Ashrawi cree que la injusticia y la opresión que vive Palestina se traslada a la realidad cotidiana y dificulta la lucha por los derechos de la mujer en una sociedad patriarcal

La carrera de Hanan M. Ashrawi (Ramala, 1946) ha sido difícil y muy larga. Primera mujer electa del Parlamento palestino y miembro de los comités ejecutivo y político de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), estuvo ayer en Sevilla, donde participó en el ciclo Mujer y Política que organiza la Confederación de Empresarios de Andalucía (CEA).

-¿Cuál es la situación de la mujer en Palestina y su papel en política?

-Estadísticamente, hay 17 mujeres políticas, 5 en el Gabinete ministerial, 22 jueces, gobernadoras... Pero ello no significa que hallamos alcanzado la plena igualdad. Palestina, como sociedad, está basada fundamentalmente en el poder de los hombres, es muy patriarcal. Las mujeres se enfrentan constantemente a retos internos, a lo que hay que añadir la situación de ocupación, es una opresión múltiple, a nivel interno y externo. En Palestina tenemos un movimiento feminista muy activo, que se remonta a los inicios del siglo XX, pero nos enfrentamos a estas actitudes tradicionales. El comienzo no es fácil porque no vivimos como una nación en libertad. Somos una nación históricamente ocupada y en todos los momentos de nuestra historia son las mujeres las que han estado en la línea de batalla, en momentos de peligro, cuando vivimos la amenaza externa, y sin embargo, cuando tocaba recoger los frutos de la gloria, los hombres han intentado apartar a las mujeres y beneficiarse de esta cosecha. La injusticia y la opresión de Palestina se traslada a la realidad cotidiana creando patrones de conducta asociales porque hay una impunidad absoluta con respecto al Estado de Israel.

-Gaza y Cisjordania están gobernados por distintas formaciones. ¿Se ve ello reflejado en su situación económica y social?

-Evidentemente, estas divisiones son muy negativas para la sociedad palestina. Es perjudicial tanto para alcanzar la paz como para alcanzar la libertad y la autodeterminación, incluso para nuestro sistema político. Hamas alcanzó el poder en Gaza porque quebró el proceso de negociación y eso hizo que adquiriera más poder y ganara las elecciones. El extremismo, sea de una faceta o de otra, se retroalimenta: unos le dan el poder a otros. Hamas ganó las elecciones en Gaza y sancionaron por ello a todo el pueblo palestino, lo que debilitó a la sociedad. La división política, que se traduce en una división social en Palestina, es totalmente inaceptable, promueve que se prolongue la ocupación y que ascienda este tipo de ideología. Para alcanzar la democracia y reparar la sociedad palestina, tenemos que resolver antes el problema de las distintas facciones políticas. Tenemos que impulsar una democracia que incluya a todo el pueblo palestino, una democracia plural. Esto sólo se puede conseguir haciendo que Hamas sea parte de ese entramado democrático, no la contrapartida a la OLP.

-¿Qué opina de la entrada de Palestina en la Unesco y de su petición en la ONU?

-Es maravilloso, y agradecemos al Estado español su apoyo. Tenemos que darle poder al Estado palestino para que llevar a cabo estas iniciativas y se le pueda tratar como igual en el seno de la comunidad internacional. No se trata simplemente de un monopolio estadounidense o israelí, sino de la responsabilidad a nivel internacional. Como pueblo palestino, queremos pertenecer a dicha comunidad.

-¿En qué situación se encuentra el proceso de paz con Israel? ¿Espera avances a corto plazo?

-Realmente no existen tales negociaciones, no existe dicho proceso de paz. Ha habido distintos problemas en esas llamadas negociaciones e Israel ha aprovechado dicho impasse para repetir lo que ha hecho en los últimos 20 años: seguir construyendo asentamientos, levantando su muro y continuar con el sitio a Jerusalén. Está destruyendo casas, robando nuestros recursos, echando a los palestinos de sus casas y de sus tierras... Lo que queremos es que las negociaciones no sean el objetivo último, sino un medio para alcanzar la autodeterminación, nuestro derecho a la libertad, y con ello la paz duradera. En este tiempo, el Estado de Israel ha actuado de forma unilateral. Israel tiene que cesar el sitio a Jerusalén, la construcción de asentamientos y la expulsión del pueblo palestino. Además, tiene que haber un mandato internacional que obligue a Israel y, entonces, cuando las negociaciones no sean el fin último sino la paz, estaríamos hablando de una solución en la que dos estados puedan compartir una misma tierra.

-¿Qué influencia tendrá en la región la posible victoria islamista en las elecciones en Egipto?

-No todos los partidos islamistas son iguales, hay distintos grados de islam político, del más extremo al más moderado. Creo que hay una fuerza muy importante democrática y de los jóvenes que es la que ha llevado a cabo la revolución y va a tener un impacto muy importante. También tendrán cabida los islamistas, aunque con un poder dividido entre todas estas fuerzas. Los islamistas han estado excluidos durante muchos años y ahora tienen, por primera vez, la oportunidad de pertenecer a este movimiento. En él acogerán a todos los grupos pero la presencia de jóvenes y fuerzas liberales y democráticas harán que se alcance un sistema progresista moderado.

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