La oposición boliviana denuncia las imposiciones de Evo Morales

  • Campesinos afines al Gobierno impiden a parlamentarios de otras formaciones decidir sobre una ley que modifica la convocatoria de Asamblea Constituyente

Los congresistas bolivianos afines al presidente del país, Evo Morales, aprobaron ayer dos leyes mientras campesinos cercanos al Gobierno impedían que los opositores entraran en el Parlamento.

Fuentes parlamentarias explicaron que el Gobierno logró reunir los congresistas suficientes para deliberar con ayuda de algunos suplentes de diputados y senadores de la oposición, mientras que los titulares se les negaba el acceso al Congreso.

Algunos parlamentarios de la oposición lograron entrar disfrazados en la cámara, como Peter Maldonado, de la centrista Unidad Nacional (UN), que se vistió con casco y ropas de albañil, pero fueron pocos y no lograron impedir la maniobra, a la que ya ha recurrido el Gobierno en otras ocasiones.

El líder de la mayor fuerza opositora, Poder Democrático y Social (Podemos, derecha), el ex presidente Jorge Quiroga (2001-02), denunció que el cerco campesino es una demostración más de "la escalada" oficialista para "establecer un régimen tiránico".

Una de las normas aprobadas ayer reforma la ley de convocatoria de la Asamblea Constituyente, para que pueda deliberar en cualquier lugar del país, informaron fuentes parlamentarias.

La otra norma aprobada en el Congreso crea un bono para la vejez, que se pagará con parte de las rentas petroleras que reciben hasta ahora los nueve departamentos del país.

El Senado, de mayoría opositora, había aprobado ese subsidio vitalicio de unos 26 dólares mensuales para los mayores de 65 años, pero destinando para ello otras fuentes financieras.

Mientras tanto, seis de los nueve departamentos de Bolivia secundaron ayer una huelga contra lo que consideran medidas "antidemocráticas" tomadas por el presidente Evo Morales, como la aprobación de su proyecto de Constitución sin la oposición y el recorte de las rentas petroleras que reciben las regiones.

Las regiones rebeldes suman el 80 por ciento de la economía del país, casi dos tercios del territorio y el 58 por ciento de los casi diez millones de bolivianos.

"Dos tercios del país le dicen no a los atropellos del presidente y a sus medidas antidemocráticas", afirmó el empresario Branko Marinkovic, líder del comité cívico de la región oriental de Santa Cruz, la más rica del país boliviano y feudo opositor a Morales.

Marinkovic calificó de "exitoso" el paro en Santa Cruz y adelantó que en las próximas horas anunciarán nuevas medidas de presión porque, a su juicio, "el gobierno no quiere dialogar ni consensuar con los ciudadanos".

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