La oposición siria denuncia la muerte de más de 400 personas durante la 'tregua'

  • Los rebeldes del Ejército Sirio Libre reivindican el asesinato de un general de la Fuerza Aérea en Damasco · Por primera vez desde el inicio del conficto, hace 19 meses, la capital es bombardeada

Más de 400 personas murieron en los cuatro días que duró la tregua temporal en Siria con motivo de la Fiesta musulmana del Sacrificio, que terminó el lunes sin lograr frenar las hostilidades, denunciaron ayer varios grupos opositores.

La red Sham dijo que el número total de fallecidos por la represión del régimen y en choques entre las fuerzas gubernamentales y los rebeldes ascendía a 434, mientras que los Comités de Coordinación Local calculan que han sido 439, entre los que hay 45 menores y 40 mujeres, y el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), 401. Esta organización agregó que a esa cifra hay que sumar 148 miembros del Ejército y las fuerzas de seguridad.

La red Sham detalló que 113 personas perdieron la vida el viernes, 85 el sábado, 127 el domingo y 109 el lunes. La mayoría de las víctimas se registraron en las afueras de Damasco y en Alepo, la segunda ciudad del país.

En declaraciones telefónicas, el director del OSDH, Rami Abdurrahman, explicó que, según los datos de que dispone su organización, en esos cuatro días perecieron 235 civiles, 166 rebeldes y 148 miembros de las fuerzas del régimen. Abdurrahman, que lamentó que el número de víctimas no se haya reducido durante el alto el fuego, agregó que 11 soldados desertaron del Ejército para unirse a las filas opositoras durante la tregua.

Durante la Fiesta del Sacrificio, los Comités documentaron 1.559 violaciones del alto el fuego y subrayaron que 852 puntos del país fueron objetivo de disparos y 755 de bombardeos del régimen.

El lunes, desde Moscú, el mediador internacional para Siria, Lajdar Brahimi, reconoció que su propuesta de alto el fuego fue ignorada por las partes y se mostró dispuesto a seguir cooperando con todos los actores internos y externos para poner fin al conflicto sirio. "Si esto no es una guerra civil, entonces no sé lo que es. La guerra civil debe terminar. La situación ahora es muy complicada, empeora y toda la comunidad internacional debe unirse y ayudar al pueblo sirio a encontrar una salida a la crisis", instó Brahimi tras reunirse con el ministro de Exteriores ruso, Sergei Lavrov.

Por otro lado, Damasco fue bombardeada ayer por primera vez desde el inicio del conflicto hace 19 meses, en un ataque aéreo contra un barrio rebelde de la capital donde la violencia se intensificó, con el asesinato de un general del Ejército aéreo.

"Por primera vez, la capital ha sido objetivo de un caza-bombardero que lanzó el martes por la tarde cuatro bombas contra el barrio de Jobar, en el este de Damasco", indicó el OSDH. Hasta ahora, el régimen sólo utilizaba helicópteros para ametrallar algunos barrios de la capital.

Los aparatos militares también bombardearon Duma, una localidad rebelde en el norte de la capital, dejando "decenas de muertos y heridos", según Abdurrahman.

Otro ataque aéreo contra Maaret al Numan, una ciudad estratégica en la carretera entre Damasco y Alepo, mató a cuatro niños y a tres civiles.

En momentos en que los helicópteros y caza-bombarderos se han convertido en la principal arma del régimen, el general Abdala Mahmud al Jalidi, miembro del mando del Ejército, fue asesinado en el norte de Damasco. El militar, "uno de los mejores expertos en materia de aviación militar en Siria", según el canal de televisión oficial sirio, murió el lunes tiroteado por "terroristas", según la agencia oficial Sana. Damasco llama "terroristas" a los rebeldes que combaten contra el régimen.

El Ejército Sirio Libre (ESL) reivindicó en un comunicado colgado en Facebook el asesinato de este general, "quien estaba encargado de los entrenamientos en la Fuerza Aérea", al igual que el del sargento-jefe de los temidos servicios de Inteligencia del Ejército del aire.

Este asesinato ocurrió el día en que la aviación siria llevó a cabo los bombardeos más violentos desde su entrada en acción en verano, con más de 60 ataques durante el lunes.

También en Damasco, se registraron ayer enfrentamientos entre los insurgentes sirios y combatientes palestinos apoyados por las tropas del régimen en Yarmuk, un campo de refugiados en el sur de la capital en el que viven unos 148.500 palestinos, indicaron una ONG y militantes anti Al Asad. Al parecer, éstos querían "impedir que el campamento sea tomado como rehén y se convirtiera en campo de batalla".

En el resto del país, el Ejército y los rebeldes se enfrentaban en un barrio de Homs y de Rastan, una localidad cercana, asediada desde hace meses por las tropas de Al Asad, al igual que en Alepo.

Los combates y episodios violentos mataron al menos a 36 personas hasta mediodía de ayer, entre ellos 22 civiles, según un balance del OSDH.

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