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Los partidarios de Obama celebran en España el nuevo capítulo que se abre en la historia de EEUU

  • Centenares de partidarios del candidato demócrata pasan la noche en el Círculo de Bellas Artes de Madrid.

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Centenares de personas abarrotaron esta pasada noche el Círculo de Bellas Artes de Madrid durante el evento organizado por la sección estadounidense del Partido Demócrata en España (Democrats Abroad) con motivo de la noche electoral estadounidense, y que a las cinco de la mañana culminó con un estallido de alegría en celebración de la victoria del candidato demócrata, Barack Obama, quien a partir del 20 de enero de 2009 se convertirá, de manera oficial, en el 44º presidente de los Estados Unidos de América, y en el primer hombre de raza negra en ostentar tal cargo en toda la historia del país.

El escenario contrastó con el elegido por la asociación Spain For McCain y los Republicanos en el Extranjero, quienes iniciaron la velada en un lugar mucho menos elitista: el Hard Rock Café, acompañados de música country, en un evento al que asistieron cerca de un centenar de seguidores del candidato republicano.

En el Círculo, y conforme las cadenas de televisión estadounidenses anunciaban las primeras proyecciones de los resultados, cada victoria de Obama era acompañada por vítores y celebraciones de sus seguidores. "Obama es cojonudo, como Obama no hay ninguno", se terminó convirtiendo en el grito de batalla de los presentes.

Especialmente intensa fue la alegría demostrada tras conocer los resultados en estados clave como Florida, Pensilvania y sobre todo, Ohio -ningún presidente republicano, como McCain, había triunfado en los comicios sin haber obtenido antes la victoria en ese estado-. Con el paso del tiempo, y a medida que llegaban nuevos resultados, crecía la certeza entre los presentes de que Obama iba a terminar alzándose con la victoria, en lo que supone, para muchos de los presentes, un momento crucial en la sociedad estadounidense.

"Creo que va a ganar Obama", declaraba Allison Cole, natural de Connecticut y estudiante de ciencias políticas en Georgetown, una hora antes de conocerse el veredicto. "Es necesario por numerosos motivos, pero el primero y fundamental es porque, tras ocho años de Gobierno Bush, la gente está simplemente frustrada, cansada, harta".

Para Allison, la victoria de Obama no va a suponer un cambio radical en la política de Washington, particularmente en los enfrentamientos armados que Estados Unidos libra en Iraq y Afganistán. Todo se debe al conflicto interno del ciudadano medio estadounidense. "Apoyamos a las tropas, pero no apoyamos la guerra en Iraq o en Afganistán; sabiendo esto, dudo que Obama vaya a comportarse de forma irresponsable en ese aspecto", declaró Allison, en referencia a la posibilidad de que el senador por Illinois emprenda, en el terreno militar, medidas radicales a las de su predecesor en el cargo una vez llegue a la Casa Blanca.

A las cinco de la mañana, cuando los reunidos echaban mano de la reserva para llegar más o menos despiertos al anuncio final, apenas se podía ver en el Círculo de Bellas Artes a los personajes que desfilaban por el vestíbulo a primera hora de la noche: entre ellos, un clon de Obama -que se convirtió en la estrella de los informativos nocturnos- y dos imitadoras de la candidata a vicepresidenta estadounidense Sarah Palin, objeto constante de crítica de los demócratas allí presentes.

"Es una vergüenza para las mujeres, simplemente atroz, y no nos representa", lamentó Allison, mientras lanzaba miradas de ligera preocupación a su amiga, que descansaba a su lado, dormida y botella de champán en mano.

"La verdad es que la gente por la quien quería votar no estaba disponible", afirmaba Emilia, congregada con más de un centenar de personas en la última planta del Círculo, y nada más presenciar por televisión el discurso del reconocimiento de la derrota pronunciado por McCain. "Simplemente me limité a votar por alguien que apoyara los derechos de los homosexuales, y gracias a Dios que ha salido el hombre por el que aposté", añadió.

"Lo que más me ha impactado del discurso final de McCain ha sido el momento en el que ha reconocido a Obama como su presidente, porque esa ha sido una declaración que simplemente me ha hecho sentir orgullosa de mí misma. En ese momento, McCain me ha hecho llorar. ¡Ha llamado a Obama 'mi presidente'!",exclamó en mitad del estruendo provocado por la primera intervención del candidato demócrata en calidad de presidente electo de los EEUU.

Lo mismo se puede aplicar para su compañera de fatigas, Brianna, quien expresó su intención de poner en práctica su largamente anunciada promesa si Obama se hacía con el triunfo: volver a casa. "Hace un año juré que si Obama ganaba las elecciones, regresaría a Estados Unidos". Después se lo piensa un momento: "Estoy encantada de vivir aquí, en España, pero a lo mejor me decido a volver. Sólo para comprobar que lo que estoy viviendo es cierto".

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