Un presidente que no será nada fácil para los europeos

  • "Su elección es un golpe para aquellos que preferían atacar a Bush a echar una mano en los problemas", según los expertos

"Fue un triunfo fantástico", aseguró el jefe de la diplomacia de la Unión Europea, Javier Solana. "Es un punto de inflexión para Estados Unidos. Y podría ser también un punto de inflexión para el mundo", señaló por su parte el presidente de la Comisión de la UE, José Manuel Durao Barroso.

Las felicitaciones de los líderes políticos de Europa a Barack Obama sonaban no sólo amables sino incluso casi entusiasmadas. Según las encuestas, la población comparte la alegría: tres cuartos de los alemanes, franceses, italianos y españoles estaban a favor de Obama, señalan. Pero para la Unión Europea y los europeos en la OTAN, Obama no supone de ninguna manera un presidente estadounidense fácil.

"El apoyo de Obama a la cooperación multilateral, las precauciones militares y las medidas contra el cambio climático significan que necesita ayuda material de Europa, no sólo fotos de grupo", afirmó Mark Leonard, director del European Council on Foreign Relations. "Su elección es un golpe en la cara para aquellos europeos que preferían criticar a Bush en vez de ocuparse ellos mismos de echar una mano en los problemas globales", zanjó.

Obama, que al contrario de su rival John McCain dispone de poca experiencia con Europa y con los políticos europeos, habló en tono amable en julio en su discurso en Berlín ("América no tiene mejor socio que Europa") y prometió "alianza y cooperación". Al mismo tiempo, ya entonces mencionó algunas reclamaciones: "Los europeos y los americanos deben hacer más, no menos".

Diplomáticos en Bruselas interpretaron esto como un claro indicio de que Obama espera de los europeos sobre todo más intervención militar en Afganistán como parte de la Alianza. Afganistán podría ser la primera contrariedad en las relaciones del presidente Obama y la UE. La segunda podría ser Rusia. Para Obama, puede ser uno de tantos temas, pero para los europeos es posiblemente el más importante.

En el caso de que Obama, al igual que su antecesor George W. Bush, presione en la OTAN a favor de un ingreso rápido de Georgia y Ucrania, esto podría perjudicar las relaciones. Ya sólo por el hecho de que la parte europea de la OTAN también está dividida en este tema. Por un lado, los países del este de Europa buscan la protección de Estados Unidos. Por el otro, naciones como Alemania, Francia e Italia están buscando un equilibrio con Rusia.

Los 27 estados de la UE se enfrentan al presidente Obama con una nueva seguridad en sí mismos. En el conflicto Georgia-Rusia y en la crisis financiera, la UE, bajo la presidencia francesa, se ocupó de negociar, mientras Bush permanecía como paralizado en la Casa Blanca. "Somos socios de los estadounidenses y se lo haremos saber lo antes posible al presidente estadounidense", dijo el ministro del Exterior francés, Bernard Kouchner.

"Tenemos que convertir la actual crisis en una nueva oportunidad", señaló el presidente de la Comisión de la UE, Barroso, y se manifestó a favor de un "nuevo acuerdo para un nuevo mundo". "Los europeos esperan que Obama los haga partícipes de todas las iniciativas de política exterior como aliados", manifestó.

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