El 'reality show' de Sarkozy

  • Las vacaciones del presidente por Egipto y el mar Rojo con su nueva conquista, la cantante Carla Bruni, son objeto de críticas incluso desde las filas de su partido

La camisa abierta, lentes de sol y un Rolex reluciente: Nicolas Sarkozy posa estudiadamente relajado ante los fotógrafos en Egipto con su nueva conquista, Carla Bruni.

En alusión a los raperos que exhiben su riqueza con sus pesadas cadenas de oro y sus bellas amantes, el periódico de izquierdas Libération lo bautizó como el presidente bling bling.

Hasta hace apenas unos meses, el mandatario le juraba amor eterno en público a su esposa, Cecilia, pero desde que la ex modelo lo dejó por segunda vez, se rodea como un latin lover de bellas mujeres. Incluso entre las filas de Sarkozy se han alzado voces críticas acerca del comportamiento del presidente.

El pasado verano, Sarkozy se dejó fotografiar con el torso desnudo junto a la ministra de Justicia, Rachida Dati, ella también escasa de ropa. Después, la periodista televisiva Laurence Ferrari obtuvo una indemnización por los rumores sobre una supuesta relación con el presidente. Las versiones sobre sus presuntos romances comenzaron a multiplicarse, hasta que apareció Carla y las revistas rosas pudieron publicar cada detalle en páginas especiales.

En una encuesta, el 89 por ciento de los franceses declaró para Navidad que el idilio del mandatario con la cantante Bruni es un asunto privado. Pero pese a ello se multiplica, incluso entre las filas de su partido, la conservadora UMP, la irritación por su estilo, que al cineasta Claude Chabrol le recuerda "a los reality shows de la televisión".

Sarkozy convierte la política en un acontecimiento televisivo, critica François Goulard, quien formó parte del Gabinete en el anterior Gobierno como ministro de Investigación y compartió espacios por tanto con Sarkozy. "Todos los (anteriores) presidentes eran cultivados, incluso Chirac".

La oposición critica además que Sarkozy se haya casi triplicado el sueldo presidencial, para dejar después desvergonzadamente que le pague las vacaciones un millonario.

El presidente, Bruni y sus acompañantes volaron a Luxor en un Falcon 900 propiedad del multimillonario empresario Vincent Bolloré. Ya antes de su victoria electoral, Sarkozy había usado el jet privado de Bolloré para ir a Malta y pasar un par de días en el yate privado del empresario, en aquel momento aún con Cecilia.

En Sharm el Sheij se quedará además en la residencia privada del jeque de Abu Dhabi. También para sus vacaciones de verano en Wolfeboro (Estados Unidos) Sarkozy se dejó invitar: esta vez por Agnes Cromback, presidenta de la joyería Tiffany-France, y por Mathilde Agostinelli, jefa de relaciones públicas de Prada France.

El Palacio del Elíseo declara brevemente que la vida privada de Sarkozy no le incumbe a nadie. Pero el diputado socialista Arnaud Montebourg no está de acuerdo. "Cuando el presidente se pone en situación de depender de la amistad de los millonarios, necesariamente tendrá que haber unas contraprestaciones", afirma.

Bolloré está edificando, además de negocios en África, un imperio mediático en torno a una agencia de publicidad, un instituto de opinión, periódicos y un canal de televisión. Ahora también quiere comprar el servicio francés de la agencia estadounidense AP. Y el jeque de Abu Dhabi aspira a participar en la construcción de aviones Airbus y necesita para ello la aprobación de París.

Otros críticos opinan que el Sarko-show sólo busca distraer a los franceses de sus problemas diarios. Porque quien se presentó como el "presidente del poder adquisitivo" tuvo que declarar hace poco en vista de la escasez de fondos que no era "Papá Noel".

"Más importante que la actividad, en el sarkosismo lo importante es el activismo que no le deja tiempo a nadie para darse vuelta y mirar qué pasó con todos los anuncios hechos", comentó la revista satírica Canard enchainé.

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