El líder supremo iraní 'bendice' el segundo mandato de Ahmadineyad

  • Ali Jamenei hizo la entrega simbólica de los poderes al presidente ultraconservador y la oposición pierde sus opciones de revertir la situación

El líder supremo iraní, el ayatolá Ali Jamenei, hizo ayer entrega en Teherán de los poderes para el segundo mandato presidencial de Mahmud Ahmadineyad en un acto protocolario, aunque la jura como presidente tendrá lugar en el Parlamento mañana miércoles.

Según la televisión oficial iraní, al acto celebrado en la mezquita chií Imán Jomeini asistieron los jefes de los tres poderes, miembros del Consejo de Guardianes, miembros del Parlamento islámico y otras autoridades civiles y militares así como el cuerpo diplomático acreditado en Teherán. Sin embargo, destacó la ausencia del jefe de la Asamblea de Expertos, el ayatolá Ali Akbar Hashemi Rafsanyani y prominentes personalidades reformistas como el ex presidente iraní Mohamad Jatamí.

Pese a las protestas y disturbios que ocasionaron los resultados con al menos 20 muertos, según cifras oficiales, y un centenar, según otras fuentes no oficiales, además de millares de detenidos, Ahmadineyad fue declarado el vencedor de las elecciones celebradas el pasado 12 de junio.

Ahmadineyad se presenta a sí mismo como un devoto del islam y un adalid de la justicia y los pobres, pero genera desconfianza en Occidente y temor en varios sectores de su país por su política nuclear y sus polémicas declaraciones y medidas.

Poco después de su inesperada victoria en 2005, Ahmadineyad causó estupor al afirmar que Israel está condenado a "desaparecer del mapa" y que el Holocausto nazi es un "gran engaño". Comparó además el programa nuclear iraní a "un tren sin frenos" que prosiguirá su marcha pese a las presiones internacionales.

En Irán fue criticado por muchos economistas por su política de distribución masiva de petrodólares, que condujo a una fuerte inflación (23,6%), sin conseguir reducir el desempleo y la pobreza. Ahmadineyad, de 52 años, está casado, y tiene dos hijos y una hija.

Este hijo de herrero nació en el pueblo de Aradan, a 90 kilómetros al sureste de Teherán, pero creció en Teherán, donde obtuvo un doctorado en gestión de transporte urbano.

En la revolución de 1979 -que derrocó al Sha de Irán y llevó al poder al ayatolá Jomeini- se incorporó a los estudiantes islamistas de Teherán y luego a las filas de los Guardianes de la Revolución, el ejército ideológico del régimen. Más tarde obtuvo su primer puesto político al convertirse en gobernador de la provincia de Ardebil (noroeste).

En 2003 llegó a la alcaldía de Teherán, un cargo que utilizó como trampolín para obtener la presidencia en junio de 2005.

En recientes debates televisivos, pulió su imagen de hombre de pueblo, al afirmar que vivía sólo de su salario de profesor. Su populismo sigue gustando, en especial en los medios populares urbanos y rurales.

En América Latina, Venezuela es la gran aliada de Irán y Hugo Chávez ha defendido en numerosas oportunidades el gobierno de Ahmanideyad, con quien ha suscrito numeroso acuerdos económicos e industriales.

Sus rivales lo califican de "imprevisible" a causa de su retórica agresiva, pero sus partidarios lo ven como un hombre "que ayuda a los pobres".

Ahmadineyad instauró un nuevo estilo de gobierno al reunir a su consejo de ministros cada dos o tres semanas en ciudades de provincia, para "comprender mejor los problemas del pueblo".

En cuatro años recibió 20 millones de cartas con peticiones de ayuda y creó un servicio para responderlas una por una y apuntalar así el apoyo de su electorado.

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