Los talibanes afganos responden al diálogo con un ataque que deja al menos 54 muertos

En medio de una nueva oferta de diálogo del Gobierno afgano a los talibanes, al menos 54 personas murieron ayer y unas cien resultaron heridas en un ataque de un comando insurgente contra un complejo administrativo en la ciudad occidental de Farah.

El asalto, el de mayor envergadura de los últimos meses, fue lanzado por un grupo de ocho terroristas suicidas vestidos con uniformes del Ejército afgano y duró "varias horas", según fuentes oficiales.

El gobernador provincial, Farah Akram Khpelwak, explicó a que 34 de las víctimas mortales son civiles, 12 pertenecen a las fuerzas de seguridad locales y los restantes son los miembros del comando talibán. Entre los heridos predominan los civiles, muchos de ellos funcionarios públicos y mujeres.

Khpelwak precisó que la mayoría de las víctimas fallecieron en un tribunal situado en el interior del complejo atacado, donde también están ubicadas la sede del gobernador de Farah, de la Fiscalía y otros destacados edificios administrativos.

En declaraciones, el jefe de la policía regional, Aqa Nur Kentoz, detalló que los insurgentes penetraron en el complejo con uniformes militares afganos, detonando explosivos y abriendo fuego contra los que se cruzaban en su camino.

"Los atacantes lucharon con las fuerzas de seguridad afganas durante varias horas", aseguró Kentoz, quien agregó que los rebeldes hicieron estallar un vehículo cargado de explosivos.

La provincia de Farah, fronteriza con Irán, está situada en el oeste de Afganistán, que no acostumbra a ser escenario de sucesos violentos con tanta frecuencia como el volátil arco suroriental limítrofe con Pakistán, donde tiene sus bastiones la insurgencia.

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