El 'tsunami' demócrata arrasa en el Congreso de EEUU

  • El futuro presidente Barack Obama contará con una confortable mayoría en el Senado, donde Biden renovó su acta, y en la Cámara de los Representantes

En las elecciones presidenciales, los estadounidenses no sólo elegían a su próximo presidente, sino que además estaba en juego la renovación de los 435 escaños de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado (35 de 100 escaños), además de 11 gobernadores en diferentes estados. En este sentido, Barack Obama no sólo puede estar orgulloso de haber arrollado a John McCain, sino que además puede decir que lo ha hecho con un amplio margen de ventaja: seis millones de votos y más del doble de delegados que su rival.

Unos 153 millones de ciudadanos, un 75% del censo elegible, estaban registrados para ejercer su derecho al voto. De ellos, un 53 por ciento (62.956.577 votos) eligieron al senador demócrata por Illinois Barack Obama como próximo inquilino de la Casa Blanca, mientras que un 47 por ciento (55.763.830 votos) optaron por su rival republicano, el senador por Arizona John McCain. En total, una diferencia de algo más de 7 millones de votos en unas elecciones en las que ha participado un 64,1 por ciento de los electores, la participación más alta desde 1908, cuando fue elegido el republicano William Howard Taft.

Sin embargo, por número de delegados, la victoria de Obama es mucho más visible. El demócrata ha logrado 353 delegados frente a los 163 que ha logrado el republicano McCain. Este hecho se explica por la victoria de Obama en Estados de gran peso en el reparto de delegados, como California (55 delegados) Florida (27 delegados) o Nueva York (31 delegados); de nada le ha servido al candidato republicano haberse hecho fuerte en los Estados del medio Oeste y el Sur norteamericano, donde sólo Texas (34 delegados) o Georgia (15 delegados) tienen cierto peso.

Así, Obama ha ganado en 28 Estados: además de en feudos tradicionalmente demócratas de ambas costas (Nueva Jersey, Nueva York, California, Oregón o Washington), en Estados que en 2004 se decantaron por el voto hacia el ahora presidente saliente, George W. Bush, como Iowa, Colorado, Nueva México y Nevada. Especialmente importante es la victoria en Virginia, donde los electores no votaban demócrata desde 1964. En general, las cifras de apoyo al senador demócrata han sido contundentes, por encima del 60 por ciento en algunos estados.

Mayoría demócrata en las legislativas

En cuanto a las elecciones legislativas, el efecto Obama ha logrado darle un impulso a los demócratas, tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado. En número de senadores, los demócratas han logrado aumentar su ventaja sobre los republicanos, pasando de 49 a 54 asientos en la Cámara Alta (más dos senadores independientes, en total, 56 escaños), mientras que los republicanos pierden 9 senadores y se conformarán con 40 escaños. Se desempata así la situación que se producía hasta ahora, aunque los demócratas se quedan a pocos escaños de conseguir esa mayoría de 60 senadores que impediría el bloqueo republicano de las iniciativas venidas del Congreso.

En la Cámara de Representantes, los demócratas han logrado ampliar sus asientos actuales en 17, desde los 235 a los 252 congresistas, mientras que los republicanos pierden fuerza y pasan de los 199 asientos a 172. Según asesores demócratas, en caso de no lograr los 60 escaños en el Senado para poder aprobar cómodamente cualquier proyecto que llegara a las Cámaras estadounidenses, se cuenta con la colaboración de los republicanos, porque "tienen que darse cuenta que la vieja política de bloquear todo no volverá a funcionar". De los 11 gobernadores que estaban en juego, sólo el de Misuri pasará a manos republicanas.

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