El Alcázar muestra las huellas del esplendor de la caligrafía otomana

  • Sevilla acoge hasta junio una selección de documentos imperiales, coranes y libros de oración hechos entre finales del XV y principios del XX · Los fondos proceden del Museo Sakip Sabinci de Estambul

El Real Alcázar acoge hasta el próximo 15 de junio la exposición Caligrafía Otomana del Museo Sakip Sabanci de Estambul, una muestra que reúne fondos del citado centro turco, propietario de una extensa colección de piezas caligráficas otomanas, coranes manuscritos, libros de oración, paneles caligráficos, documentos imperiales, instrumentos caligráficos e incluso, dice Nazan Ölçer, directora del museo, documentos escritos por los propios sultanes y príncipes, todas ellas realizados durante un periodo de 500 años, desde finales del XV hasta comienzos del XX.

La exposición consta de 96 piezas, seleccionadas de entre las más de 400 que expone el Sakip Sabanci en su sede turca. Esta misma muestra, ha sido vista ya en el Metropolitan de Nueva York, en 1998, en el Louvre de París, en 2000, en el Guggenheim de Berlín, en 2001, y en la Real Academia de San Fernando de Madrid este año. A Sevilla llega en colaboración con la Fundación El Legado Andalusí.

La colección se ha instalado en las Salas Altas de la Montería del Alcázar e intenta demostrar cómo el arte caligráfico ocupa un lugar "en el corazón mismo de la civilización islámica", según explican los organizadores de la muestra. La lengua arábiga como vehículo de revelación religiosa tiene un carácter divino, añaden, y es la lengua usada en el Corán, el libro sagrado de los musulmanes, por lo que la escritura, en especial la caligrafía, ha tenido siempre un gran valor en el arte islámico. Los visitantes de la exposición podrán comprobar, según sus responsables, cómo el paso del tiempo propició la aparición de "distintos estilos", sin que éstos dejaran nunca de tener en común ciertas "normas básicas" de "equilibrio, elegancia y armonía" en su composición.

Muchas de las piezas nacieron también con fines decorativos. La ligereza de las pretensiones no impidió que éstas dejaran una profunda impronta en las escuelas caligráficas otomanas, algunas de ellas inspiradas en modelos de la pintura del ámbito occidental. Transmitida de discípulo a discípulo, de generación en generación, este arte vivió su edad de oro a partir de 1453, cuando Constantinopla, rebautizada entonces como Estambul, fue conquistada por los otomanos.

Caligrafía Otomana... presenta también documentos oficiales de la época otomana escritos en el estilo diwani, que llevan la tugra o monograma imperial del sultán del momento.

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