Arte barroco convertido en aventura

  • Empleado de banca y escritorEste sacerdote de Gerena será la primera persona que realice el pregón para la Semana Santa de su municipio tras ser prioste de la Hermandad de la Vera Cruz durante 17 años

Fernando de Zúñiga Ayala no sólo tiene en común con su creador, Félix G. Moroño, algunos datos biográficos, sino que es en cierto modo, explica, su álter ego del Siglo XVII "porque compartimos el escepticismo religioso, la vision sobre la muerte, la intuición...". El personaje también podría ser, espera este natural de Bilbao cuyos padres son "castellanos viejos" de Zamora, que fue al colegio con Carlos Iturgaiz y estudió Derecho en Salamanca con algún que otro político, un nuevo Pepe Carvalho, ya que este detective del Siglo de Oro "tiene aún mucho recorrido y cosas por contar. Por eso no lo maté al final de la novela". A fin de cuentas, es la primera, aunque no por ello menos ambiciosa, ya que La sangre de los crucificados (Algaida) es, según dijo su editor, Miguel Ángel Matallanes, "tres novelas en una: una intriga detectivesca, una novela histórica y un libro de viajes", además de una reflexión sobre la creación artística, a través del imaginero Ruiz Gijón. No está mal para un director de sucursal de banca, voraz "aunque perezoso" lector como adolescente, que empezó a escribir por casualidad. No lo es que el recorrido geográfico por tierras españolas que describe comience en la tierra de sus antepasados, la bella iglesia zamorana de San Claudio de Olivares, donde se halla el primer cadáver de una historia "en la que, además de entretenerse, se puede buscar algo más si se quiere".

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