Autorretrato con Transición al fondo

  • Alberto San Juan llega al Central con 'Rumbo a peor', de Beckett, y un monólogo propio sobre el origen de la hecatombe actual

Alberto San Juan llega esta noche al Teatro Central con dos monólogos de muy distinta naturaleza pero ambos unidos por su voluntad, dice, de sentir la desnudez del teatro, y de saberse "responsable total" de cuanto ocurra sobre el escenario. El programa, que ofrecerá durante tres noches, hasta el jueves, incluye Rumbo a peor, de Samuel Beckett, una obra "que no es una novela, ni un ensayo, ni un poema, y es todo eso a la vez", explicó Manuel Llanes, el responsable artístico del espacio de la Cartuja. Con dirección escénica del argentino Pablo Messiez, San Juan, que calificó la pieza -"una investigación sobre el lenguaje y sobre el puro hecho de existir"- como "vitalista y optimista", prestará su voz, y la cadencia y los tonos de la misma, a uno de los grandes textos del teatro del siglo XX, una suerte de diálogo de un sujeto consigo mismo que en su brevedad (la duración prevista es de unos 35 minutos) condensa sin embargo la honda y seductora poética de Beckett, que aquí, en uno de sus últimos trabajos, propuso entre paradojas, experimentación sintáctica, flujos de lenguaje a veces sin estructura aparente y metafísica del absurdo, una mirada sin concesiones, no exenta de su caracterísitico humor oblicuo, al "impulso de vivir, de seguir adelante", y también, al mismo tiempo, a "nuestro miedo a la vida", dice el actor madrileño sobre este texto poético en la medida en que "nombra aquello que nos resulta esencial pero para lo que apenas existen palabras".

Autorretrato de un joven capitalista español, la obra escrita, interpretada y dirigida por él mismo que completará cada una de las tres funciones, y sobre la que ayer se dirigió prácticamente todo el interés de los jóvenes presentes en el acto, nace de la sensación de San Juan de "haber estado muchos años caminando con los ojos vendados" y de repente tropezar, caerse en un agujero muy hondo y "tratar de volver a subir por ese precipicio". Para conseguir realizar esa misma operación con éxito, la sociedad española, sostiene el miembro de la compañía Animalario, en los últimos tiempos menos activa que de costumbre debido, en parte, a la crisis, está obligada a hacerse una pregunta clave: "¿Hasta qué punto lo que vivimos en estos momentos es una consecuencia inevitable del diseño social que trazó la Transición?".

"Es un relato acerca de mí mismo, hablo de mí pero sólo como excusa para hablar de algo que me importa mucho más, que es el nosotros", afirma San Juan, que define este trabajo no como un "espectáculo teatral" sino como una "conversación con el público en la que hablo sobre todo yo, que soy el que convoca, pero en la que puede hablar quien quiera". "Necesito hablar de lo que está ocurriendo", insiste el intérprete, que reconoce, también, que ha tenido que "inventarse" el trabajo porque tenía "demasiadas deudas".

"Además, Willy [Toledo, compañero en la "banda de amigos" de Animalario] y yo llevamos años con ganas de hablar de estas cosas con nombres y apellidos, digamos. Pero Andrés [Lima, director de la compañía] es un artista, un auténtico creador, es más profundo", continúa el actor, que admite que quiso aprovechar estos pasos en solitario para resolver ese empeño, que resume como su intento de cuestionar "los mitos y creencias de nuestra tribu", los pecados originales de la Transición que "la historia oficial no recoge", de hacerse preguntas en voz alta y reflexionar sobre "cómo hemos vivido hasta aquí y cómo queremos vivir, y si la manera de vivir que tuvimos la quisimos o nos fue impuesta".

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