El Ayuntamiento cierra la sala Malandar tras una denuncia por exceso de decibelios

  • El alcalde reconoce en su cuenta de Twitter "la importancia cultural y musical" de dicho escenario y se muestra dispuesto a "buscar soluciones".

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Eran alrededor de las 23:30 de la noche del viernes cuando la Policía se personó junto a un técnico municipal de Medio Ambiente en la sala Malandar para precintarla. En ese preciso instante estaba actuando la banda sevillana Los Escarabajos, a cuyos músicos se les permitió acabar de tocar una canción antes de que el público fuera desalojado y el espacio de la calle Torneo quedase cerrado por un periodo de tiempo indefinido.

"Hay que tener en cuenta que el precinto es la acción final", explicó ayer a este diario un portavoz del Ayuntamiento; "es la consecuencia de varias denuncias contra la sala, que ha seguido incumpliendo la normativa a pesar de las sanciones". El hecho de que la Policía acudiera a la sala durante la celebración de un concierto con la presencia de espectadores, y no antes del mismo, se debió, según esta fuente, a una "cuestión técnica de los funcionarios de Medio Ambiente".

"Somos conscientes de la importancia cultural y musical de la sala Malandar, por eso vamos a buscar soluciones con su dueño", podía leerse ayer en la cuenta oficial en Twitter del alcalde, Juan Ignacio Zoido, a propósito de esta medida, que supone un nuevo golpe a la precaria red de salas de conciertos en Sevilla. Se da la circunstancia de que Malandar, gestionada en la actualidad por Julio Moreno, propietario, y David Muñoz, programador, ha recibido precisamente este año el premio UFI a la mejor sala de conciertos nacional, un galardón que concede la Unión Fonográfica Independiente y que venía a reconocer -también- el esfuerzo de este local por sobrevivir en un sector que en Sevilla se debate entre la asfixia económica y el exilio a los polígonos industriales de la perifera.

Esta semana entrante habrá una reunión entre las dos partes. En ella estarán presentes el citado Julio Moreno y el director general de Medio Ambiente, Joaquín Peña, y la delegada de Cultura, María del Mar Sánchez Estrella. La cita, según Muñoz, será mañana mismo, pero nadie en el equipo de gobierno del PP confirmó esta fecha concreta. Los responsables de Malandar están "absolutamente dispuestos a solucionar cualquier problema que haya", dijo ayer David Muñoz, pero la solución no se antoja fácil, entre otros motivos por una normativa muy restrictiva -previa, en cualquier caso, a la llegada del PP a la Alcaldía- que para los responsables de la sala no tiene mucho sentido de la realidad.

"Nos piden que pongamos un limitador de decibelios, para que éstos no pasen de 92. Pero es que sólo una voz, o una trompeta, aisladas del resto de instrumentos, alcanza como mínimo 95. El limitador funciona durante las horas en las que se pincha música, pero en un concierto, con un grupo en directo, es imposible limitar de esa manera el sonido", añadió Muñoz, quien aseguró, por otro lado, que los vecinos que residen en el edificio donde se ubica Malandar están "encantados" con el respeto de la sala a su descanso y "nunca se han quejado".

Según los responsables de la sala -el Ayuntamiento no quiso pronunciarse sobre esta cuestión en particular-, la persona que presentó la denuncia que ha desembocado en este cierre "ni siquiera vive en el edificio". "Lleva un montón de años así. Y ni siquiera nos deja medir [el nivel de ruido] dentro de su casa. Con el resto de los vecinos jamás hemos tenido un solo problema porque somos siempre muy escrupulosos", asegura Muñoz.

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