Crítica de Música

Beethoven por encima de todo

Gabriel Prokofiev plantea en su remix sinfónico sobre la Novena de Beethoven una serie de juegos. Ante todo, pide del oyente llegar al concierto sabiéndose bien la obra de Beethoven, especialmente su cuarto movimiento, pues el compositor británico esconde y enseña, oculta y deforma algunos de los principales motivos originales, disfrazados a veces (sobre todo los pasajes vocales) con los ropajes de la música electrónica y aderezados con amplio despliegue de percusiones. Pero más allá de eso se plantea un juego, un divertimento a partir de Beethoven sin mayor trascendencia estética más allá de la mera experimentación morfológica y rítmica. A recordar la transmutación de la notas jenízaras del original en un animado pasaje orientalista.

Pero siempre son preferibles los orginales a sus deconstrucciones y aún más si hablamos de la incomensurable Novena. Axelrod la abordó desde la trascendencia, en algunos momentos excesiva, desde la densidad y desde la solemnidad en el fraseo, evidente desde la primera aparición del tema en el primer tiempo, desenvuelto en su desarrollo con un fraseo algo confuso por momentos y retenido en su pasaje final. En el Molto vivace faltó precisamente el molto, aunque el trío central sonó con viveza. Axelrod sostuvo muy bien el tempo en el tercer movimiento, lírico y dinámico a la vez. Embutido entre la orquesta y el coro, al correcto cuarteto vocal costó escucharlo, pero quien sí sonó con contundencia y brillo, en una noche redonda y llena de dificultades, fue el coro.

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