El Bellas Artes de La Habana acoge dos exposiciones de Luis Gordillo y Manolo Quejido

  • Los artistas sevillanos muestran algunas de sus obras más relevantes dentro de sus variados procesos creativos.

El Museo de Bellas Artes de La Habana acoge hasta el próximo 16 de marzo dos exposiciones de los artistas sevillanos Luis Gordillo y Manolo Quejido. Las muestras, comisariadas por José Lebrero, son una coproducción de la Sociedad Estatal para la Acción Cultural Exterior (SEACEX) y el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC). 

Esta es la tercera parada en Hispanoamérica tras su paso por el Museo de Arte de Zapopan en Guadalajara (México) y el Museo de Bellas Artes de Caracas (Venezuela).

La exposición de Luis Gordillo resume la labor del artista y reúne pinturas, dibujos, y fotografías, que permiten comprender el proceso de su trabajo. Se muestra, por un lado, la importancia que tienen para Gordillo la serie y la repetición y, por otro, su idea de que una imagen sometida a reproducción permanente nunca alcanza un estado definitivo.

Profundamente interesado por el psicoanálisis, el trabajo pictórico de Gordillo tiene una dimensión psicoterapéutica y es fiel a un cierto espíritu de pensamiento trágico y existencialista del que surge en los cincuenta. El artista ha descrito su trabajo como "una necesidad de huir, de sublimar, de exorcizar la angustia, de no sentirse lógico en el mundo" y como "una erótica compensativa que haga salir del pozo del no-sentido personal".

Por su parte, en la muestra dedicada a Manolo Quejido se reúnen algunas de sus obras más relevantes dentro de sus variados procesos creativos y es una síntesis de la retrospectiva que se presentó en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC) de Sevilla en el año 2006. 

Artista reflexivo, inquieto y comprometido socialmente que ha encontrado en la pintura su principal medio de expresión, ha desarrollado a lo largo de su carrera una serie de prácticas pictóricas que se relacionan con lo que se podría denominar pintura expandida o pintura en acción. La obra de Quejido tiene un claro carácter conceptual y un sentido político más o menos explícito, sin renunciar por ello a la exploración de valores estéticos.

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