Benítez Ariza completa con 'Ronda de Madrid' su 'antiépica' de la Transición

  • El escritor gaditano presenta en la Biblioteca Infanta Elena, junto a Antonio Rivero Taravillo, el cierre de la trilogía sobre su educación sentimental editada por Paréntesis

José Manuel Benítez Ariza (Cádiz, 1963) ha ido construyendo, con inteligencia y pasos firmes, una sólida carrera literaria en la que la poesía, la traducción, el ensayo, la novela, el dietario y la biografía se suceden con fluidez. Las librerías, y anoche la Biblioteca Infanta Elena de Sevilla con motivo de la presentación, reciben ahora la tercera entrega de su trilogía sobre la educación sentimental de la Transición, titulada Ronda de Madrid y editada por Paréntesis. "Mi generación no tiene esa épica que comparte la generación anterior, que hizo la Transición, o la posterior, que nació bajo los parámetros de la democracia", declara a propósito de un libro que disecciona las contradicciones del Estado de Bienestar en los días álgidos de la Movida madrileña y compara ésta con la vibrante escena de la capital británica, gracias a la novia del protagonista, una estudiante de Filología Inglesa que perfecciona el idioma en un Londres de okupas y casas sociales, cuya cultura musical, sobre todo la de barrios étnicos como Brixton, es otra de las grandes bazas de esta saga.  

En la primera entrega de la serie, Vacaciones de invierno, el protagonista -entonces un adolescente- asistía desde su cama de un hospital público a las semanas previas a la muerte de Franco y al trajín que esto provocaba entre médicos, familiares y amigos mientras él sueña con el estreno de la película Grease de John Travolta. En la segunda, Vida nueva, es ya un joven que termina sus estudios y que se marcha a Madrid a renovar sus comportamientos. En la tercera y última, explica, "la más absorbente pues incluso me obligó a tomar una excedencia temporal de mi trabajo como docente para seguir los pasos del personaje", Benítez Ariza logra redondear un fresco de la España de los años 80 que divierte y conmueve, y tras el cual, confiesa, quiere regresar a la poesía y al relato corto, dos géneros que le apasionan.

Más allá, el también articulista continúa con su trabajo en las aulas gaditanas -"procuro traer al Instituto cosas que tienen que ver con la literatura y viceversa"- y con su bitácora personal, la recomendable Columna de humo.

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