La Biblioteca Nacional hace inventario

  • Se trata de la primera catalogación de fondos realizada por la institución en los últimos 20 años

Un total de 60 bibliotecarios trabajarán desde hoy y durante las dos próximas semanas en la Biblioteca Nacional, que permanecerá cerrada al público durante estos días, con el fin de hacer el recuento anual de sus fondos y de los incunables guardados en la Sala Cervantes. La directora de la Biblioteca Nacional, Milagros del Corral, afirma que este tipo de revisiones es una "práctica habitual de toda gran biblioteca para verificar cualquier incidencia e identificar aquellos ejemplares que hayan sido mal colocados o que deban ser reencuadernados o restaurados".

La Biblioteca Nacional en su conjunto viene prestando en sus salas más de un millón de obras al año, pero no realizaba un recuento de sus fondos desde 1988. "A partir de 2008 se hará anualmente", subraya Del Corral, lo que ocasionará que este año la institución se cierre al público desde el 14 al 19 de enero (ambos inclusive), y que la Sala Cervantes permanezca también cerrada del 21 al 26 de enero (ambos inclusive).

Del Corral explica que un inventario de fondos de una biblioteca tan grande como la española se lleva a cabo a través de los diferentes departamentos, y destaca que en el caso de la Sala Cervantes "el recuento detallado moviliza a todo el personal del departamento de Patrimonio y a otros 40 bibliotecarios destinados en otras unidades y seleccionados por su buen conocimiento de los fondos antiguos". En total, trabajará un colectivo de 60 bibliotecarios en turnos, "dado el esfuerzo visual que supone el cotejo de la obra con su reproducción microfilmada", añade.

Respecto al recuento anual ordinario del resto de la Biblioteca Nacional, Del Corral manifiesta que se trata de "una operación que implica a todos los técnicos organizados en equipos por los respectivos departamentos, de acuerdo al Plan de Trabajo que ya fue establecido el pasado mes de diciembre, y que incide particularmente en los fondos que han sido consultados a lo largo del año".

La directora de la institución resalta que los bibliotecarios deben verificar las fichas de préstamo con la situación correcta de las obras en los respectivos depósitos, detectar posibles errores de ordenación en los mismos y, en caso de incidencia de algún género, cumplimentar un parte de incidencias". Todo este trabajo es calificado por Del Corral como "arduo y pesado", y tiene que ser llevado a cabo por los bibliotecarios con guantes y mascarillas. La directora de la Biblioteca Nacional dice que la revisión de los fondos movilizará prácticamente a toda la plantilla de la Biblioteca Nacional, quedando "pospuesta cualquier solicitud de vacaciones".

Del Corral, que con motivo de los robos de documentos detectados este verano en la institución que dirigía entonces su antecesora Rosa Regàs, había afirmado que no descartaba encontrar "otras sorpresas" cuando se revisaran los fondos, insiste ahora: "Ni yo ni nadie puede asegurar que no vaya a producirse ningún parte de incidencia". Sin embargo, señala que por lo que respecta a la Sala Cervantes, cuyo recuento de obras ya comenzó el pasado noviembre y terminará a finales de febrero, "el trabajo se realiza felizmente sin que hasta el momento se haya detectado incidencia alguna".

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