Cabalga y corta el viento...

Desgraciadamente, tenemos pocas oportunidades de asistir a un cabaré literario. Cataluña mantiene todavía algo de ese cabaré intelectual que en Andalucía deriva rápidamente a un humor mucho más descarado.

Xavier Albertí se sigue manejando dentro de este género como pez en el agua y el resultado fue la continuada ovación que recibió anoche al terminar su espectáculo, Crónica sentimental de España.

Tuvimos la satisfacción de asistir a una puesta en escena impecable. Desde los textos elegidos del querido Vázquez Montalbán, tomados de su libro homónimo, a la interpretación de sus seis actores/cantantes que desplegaron en una hora y cuarto lecciones de sabiduria escénica. Con parsimonia de pasábamos por aquí, los actores destapan nuestra memoria histórica, desde el año 39 hasta Aznar.

La música, como los olores, tiene un efecto poderosísimo para evocar y es a través de ella, de las canciones de una época que nos pertenece y con la que andamos a la gresca, de la que se sirve este quinteto con pianista para engatusarnos y casi hipnotizarnos con los recuerdos que fluyen desde el escenario y que nuestra mente recibe con total placer.

Xabier Albertí resuelve un doble propósito, por una parte recoge los textos de Montalbán escritos desde cierta cercanía a los hechos y que, seguramente, pretendían ser hipercríticos. Y por otra, el recuerdo es tan elegante que lo que fue triste, oscuro, penoso y todos los adjetivos negativos que se nos ocurran se torna en Crónica sentimental de España en un reencuentro con nosotros mismos y funciona como un sortilegio que ayuda a exorcisar ese pasado. Todos formamos parte de aquello y no podemos pasarnos media vida intentando desentendernos de nuestras raíces, queramos o no.

La Piquer, Manolo Escobar, Raphael, Carmen Sevilla, Estrellita Castro, las cartillas de racionamiento, Matesa, etcétera, son rememorados por seis intérpretes excelentes, dominadores de la escena. Sobre toda la obra se me viene una letra que no aparace en el espectáculo: "Todo es bueno en ella... nada hay que tirar, a una isla desierta todo hay que llevar".

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