Cádiz encerrado en la mar

La sensación es que la autora se pierde en los contornos, en los preliminares, y luego la esencia queda algo deslucida. Un ejemplo es Aurelio, el más grande cantaor de la historia para mí. Aurelio de Cádiz: una biografía tópica e insuficiente (menos de una página), sin ningún dato relevante. Tampoco ofrece el libro un análisis detallado de la discografía de Aurelio. Lo mismo se puede decir de los demás representantes de la escuela gaditana de cante. Hablamos nada menos que de Manolo Vargas, La Perla, Pericón, Chano, Rancapino, etc. Es decir, lo mejor del cante del siglo.

Las biografías de los intérpretes, verdaderos protagonistas de esta historia, aparecen salteadas en un libro que presenta una lista de estilos gaditanos, en que tampoco aparecen descritas las particularidades melódicas de las formas del cante de Cádiz. Su estudio de la relación entre el cante y el carnaval también quedó superado hace unos años por otras investigaciones. El último capítulo de la obra, Visión plástica y literaria del cante en Cádiz, es acaso lo más interesante de una obra que peca de provincianismo para un arte de dimensión mundial como es el flamenco en Cádiz.

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