Cayetano Rivera toma aire en Valencia tras cortar dos orejas

Cayetano ha ganado enteros, Talavante pierde y El Capea se queda igual. Tales son las consecuencias de la corrida, aunque habría que advertir que los resultados de unos y otros estuvieron en función del juego de los toros. A Capea, propietario de la ganadería, le tocaron los más fáciles en conjunto. Cómodos para estar delante, sin embargo, difíciles para interesar. Su primera faena fue de mucha disposición pero nada más. El cuarto duró menos, y consiguientemente la faena fue también más corta.

Talavante tuvo muchas cosas en contra, fundamentalmente sus toros. Impotente, taurinamente hablando, frente a su aborregado primero, que tomaba los engaños al paso y embistiendo, si es que aquello era embestir. El quinto acudió también a las telas rebrincado y a disgusto por su falta de casta y de fuerzas. A Talavante le faltó acoplarse en distancia y velocidad.

Tampoco dijo gran cosa Cayetano en su manso primero, toro que se negó constantemente en el refugio de las tablas. En el sexto cambió el panorama. Cayetano seguro y dispuesto, más resuelto también desde el punto de vista artístico. Sin duda que el toro contó mucho por su movilidad. Cayetano toreó por ambos pitones con la mano baja, acompañando con la cintura y poniendo un punto de languidez que fue lo que verdaderamente le dio categoría al trasteo. La faena duró lo que el toro, que no fue mucho, pero suficiente. La estocada, de efecto rápido fue definitiva.

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