El Central retoma hoy con una obra de títeres su oferta infantil

  • 'La salida' narra la búsqueda de una vida mejor de un voluntarioso niño africano

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Con La salida, una obra de la compañía sevillana de títeres La Canela, el Teatro Central, en la isla de la Cartuja, retoma esta tarde su programación dedicada al público infantil y juvenil. Dirigido por Analía Sisamón y Claudio Hoschman, creadores ambos también de la dramaturgia, este espectáculo, que recibió una mención especial en la última edición del festival especializado en teatro de títeres Fetén por "incorporar al hecho teatral el acercamiento y el entendimiento entre culturas".

La salida, pensada para espectadores de a partir de 8 años, es, según sus responsables, "un espectáculo que habla por sí mismo", la historia de un niño africano "parecido a muchos niños" que "un día se sube a una barca para irse de su país buscando la salida" a la miseria y la desesperanza.

"Pero irse de un país no es cosa fácil y en el camino le pasan muchas cosas", advierten Analía Sisamón y Claudio Hoschman. Así que el niño entra, sin querer, después de un naufragio, "en la maleza de los fantasmas" y, a la manera de un rito de iniciación, "va recorriendo pueblos como pruebas". Estas dificultades le harán crecer, porque "lo enfrentan a sí mismo" y a sus sentimientos.

Para cuando alcanza la ansiada salida, el destino deseado, el niño africano constatará que "nada es como lo pintan" y que comienzan nuevos desafíos y muchas más preguntas. Una de ellas, crucial: "¿Tendrá que buscar la salida?"

La compañía La Canela se creó en enero de 2003, fundada por Analía Sisamón, cuya línea de trabajo ha consistido desde sus comienzos, según explica, en "profundizar en la relación entre las artes plásticas, el teatro de actores y de títeres", utilizando para ello los recursos más apropiados de cada disciplina, en función de la necesidad de expresión, centrándose, dice, en la "constante investigación y en la construcción de un lenguaje propio".

Sisamón, titiritera, artista plástica y docente, cursó estudios en la Escuela Nacional Superior de Cerámica Artística, donde se graduó como profesora, y en el Instituto Nacional Superior de estudios del Teatro Colón de Buenos Aires. En la actualidad, aparte de dirigir su compañía, diseña y fabrica títeres y distintos tipos de vestuarios para espectáculos de terceros.

Mil grullas, su anterior montaje, era un espectáculo de sombras y títeres en la que participaban tres actrices. Se basaba en el cuento de Elsa Bornemann y narraba la historia de amor y amistad entre un niño y una niña en Hiroshima durante la Segunda Guerra Mundial. A través de esta trama, analizaba cómo el lanzamiento de la primera bomba atómica en esa ciudad japonesa marcó un antes y un después en el devenir de la historia.

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