Chicas (rumanas) de hoy en día

Nunca sabremos bien del todo si Love sick se estrena en España por ser rumana, aprovechando por tanto el tirón que las películas de aquel país europeo están teniendo en las dos últimas temporadas (12:08 al este de Bucarest, La muerte del señor Lazarescu, 4 meses, 3 semanas, 2 días), o si lo hace por su condición de cinta de temática arriesgada y lésbica, pequeño filón sectorial que ha propiciado la aparición de algunas distribuidoras con vocación de nutrir a un nuevo público bajo el signo de los tiempos. Puede que, en realidad, hayan sido ambos factores combinados, los mismos que, probablemente, han visibilizado esta cinta en numerosos festivales internacionales a lo largo de los dos últimos años tras convertirse en la cinta rumana más taquillera en su propio país.

Así las cosas, Love sick nos traslada a una Rumanía contemporánea y está protagonizada por dos chicas de hoy en día, dos estudiantes universitarias que salen de copas, van de compras, al cine y se profesan su amor (prohibido) la una por la otra con los inevitables tapujos que impone una sociedad poco tolerante. A la pareja se une la presencia del hermano, posesivo y rebelde, de una de ellas, con el que ésta mantiene una turbia y compleja relación incestuosa.

El director debutante Tudor Giurgiu imprime un tono levemente impresionista, sensible o moderno (óigase la música de Coldplay) a una cinta en la que, ocasionalmente, asoman trazos de una cierta mirada realista, pero que pronto asume su deriva narrativa y el espíritu un poco melifluo del guión de Cecilia Stefanescu, basado en su propia novela, un guión que, al margen de su estructura de diario, no evita situaciones caprichosas y forzadas, empeñadas en mezclar más asuntos de la cuenta (las relaciones familiares, la dialéctica campo-ciudad) y en traer por los pelos referencias cultas (Chateaubriand) que den un poco más de empaque a las cuitas sentimentales de estas dos jóvenes enamoradas.

Con ese lastre a cuestas, y a pesar de su timorata mirada a las relaciones lésbicas (en las escenas de intimidad entre las chicas se nos escamotean las demostraciones de afecto o sexualidad más allá de unas inocentes caricias), Love sick mantiene una cierta entereza e interés en su retrato de personajes complejos, en su cercana fotografía de rostros y cuerpos, en su capacidad, puede que involuntaria, para testimoniar una realidad rumana que se debate entre la herencia del antiguo régimen y el vértigo de la nueva sociedad de consumo.

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