Comedia de una ciudad escandalizada

  • El Lope estrena el jueves 'Duelo a muerte del marqués de Pickman', en la que Álvarez-Ossorio recrea un excéntrico hecho del pasado de la ciudad y concluye que "la ley no es igual para todos"

El equipo de 'Duelo a muerte del Marqués de Pickman...', en el interior del Teatro Lope de Vega. El equipo de 'Duelo a muerte del Marqués de Pickman...', en el interior del Teatro Lope de Vega.

El equipo de 'Duelo a muerte del Marqués de Pickman...', en el interior del Teatro Lope de Vega. / D. s.

Por deformación profesional, el director Pedro Álvarez-Ossorio suele sopesar cómo funcionaría en la escena algún texto que lee o una historia que le relatan, una práctica que se repitió cuando su amigo el profesor de Historia Política y Social de la UNED Miguel Martorell le contó el extravagante suceso por el que visitaba Sevilla y que recrearía en un libro: el duelo a muerte entre Rafael de León y Primo de Rivera, marqués de Pickman, y el capitán de la Guardia Civil Vicente Paredes, al que el aristócrata había humillado previamente, con insultos y una sonora bofetada, en el Teatro Cervantes, en los preámbulos de una representación de la zarzuela Gigantes y cabezudos, para escándalo y disfrute de los espectadores allí presentes, una selección de lo más distinguido de la sociedad sevillana. Corría el año 1904 y los lances de honor andaban ya prohibidos, pero eso no fue obstáculo para que el marqués pagara aquella ofensa y muriera, por una bala que atravesó su pecho, en aquel disparatado duelo al que lo conminó el orgullo herido de Paredes. A aquel desenlace excesivo se le sumaron codas ciertamente grotescas: la Iglesia, con el cardenal Spínola a la cabeza, decidió que el finado no merecía entierro en suelo sagrado, y los trabajadores de la fábrica de loza de La Cartuja, de la que el marqués había sido hasta entonces el patrón, llegaron a secuestrar el cadáver para evitar -sólo lo consiguieron durante unas horas- la sepultura de ese cuerpo en el cementerio civil.

Asombrado por los excéntricos hechos que Martorell recreaba en su libro Duelo a muerte en Sevilla, publicado por Ediciones del Viento y el Centro de Estudios Andaluces, Álvarez-Ossorio se decidió a coescribir la obra teatral junto al autor de ese estudio, pero invitó también a Pepa Sarsa "porque ésta es una historia de machitos, una pelea de gallos, y era importante la presencia femenina", explica el director, que estrena este jueves en el Lope de Vega Duelo a muerte del marqués de Pickman y lo que aconteció después con su cadáver, una obra que se puede ver hasta el domingo y que supone un nuevo acercamiento del dramaturgo a personajes vinculados a Sevilla como Queipo de Llano o el machadiano Juan de Mairena, que protagonizaron otros montajes suyos. En esta ocasión, Álvarez-Ossorio sentía que el material contenía muchos elementos que remitían a sus orígenes. "Trata de una familia de la burguesía, y yo procedo de ese ámbito y tengo capacidad crítica para acercarme a ella; habla del ejército y soy hijo de militar, y de la Iglesia y yo estuve en el seminario. Me siento con derecho para abordar estos tres estamentos, para analizar las maneras particulares que tenemos en esta ciudad".

Paz de Alarcón, Javier Centeno, Cristina Almazán e Íñigo Núñez protagonizan la obra

Paz de Alarcón, que integra un reparto que completan Cristina Almazán, Javier Centeno e Íñigo Núñez y en el que cada intérprerte se enfrenta a diferentes papeles, encarna a la Mamabuela, la matriarca del clan, que había fallecido poco antes de los sucesos registrados pero a la que los creadores de la obra resucitaron por su poderosa personalidad. Una mujer empresaria, "algo insólito en la Sevilla de 1904", que mueve los hilos de su familia y de la fábrica que dirige, y cuya claridad de ideas sería decisiva para que se permitiera el matrimonio de su hijo con una obrera de La Cartuja y se reconociera a su nieta bastarda, María de las Cuevas, la misma que años después heredaría el imperio de los Pickman y se casaría con el hombre que se batiría en ese esperpéntico duelo. Para transformarse en la Mamabuela, alguien "con unas características muy lejanas a mí", Alarcón se apartó de sus registros habituales. "Al principio, en los ensayos, Pedro me decía que resultaba muy trianera para el papel, pero poco a poco me fui metiendo en esta mujer tan carismática", dice la actriz, que como sus compañeros buscó junto al especialista Juan Carlos Sánchez, profesor de máscaras contemporáneas, referencias reales en las que inspirarse para desarrollar su personaje.

Aunque del espectáculo, la última propuesta de Fundición Producciones, se desprende un mensaje dolorosamente actual, el de que "la ley no es igual para todos", lamenta Álvarez-Ossorio, Duelo a muerte del marqués de Pickman "está contada en clave de comedia musical", señala el dramaturgo. Santiago Martínez, director musical del proyecto, apunta que la producción "tiene un componente de chirigota, pero no hemos pretendido imitarla, para eso hay que ser gaditano. Hemos pretendido capturar el ambiente de la murga, y hay un homenaje a la murga sevillana de la Alameda, formada por Manolín, Escalera, Oliveira y Pepineti; también una mezcla de géneros, zarzuela, canciones populares, música de Semana Santa o tanguillos, incluso sonidos caribeños... No es ortodoxo el tratamiento que le damos a la música, al ser una comedia es más fácil integrar todas esas cosas. Todo eso lo interpretan actores que cantan, pero que cantan muy bien", concluye Martínez.

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