Desnudar la estructura en busca de una arquitectura sugerente

  • La colaboración entre universidad y empresa comienza a dar sus frutos en iniciativas como las del ya veterano Premio Detea de Arquitectura Industrial

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Hay una abundante y excelente arquitectura industrial de la época moderna sobre el territorio de Andalucía, la mayoría de las veces ligada a yacimientos mineros o situada estratégicamente en una de las rutas comerciales que nos unen al Mediterráneo o al Atlántico. Su dispersión sobre el extenso espacio de nuestro entorno la ha hecho muchas veces pasar desapercibida para los organismos preocupados de nuestro patrimonio, otras veces ha sido el desafío que para su catalogación supone lo dilatado de sus infraestructuras o lo diferente de sus valores. Mucho nos tememos que detrás de todo ello se encuentre una cultura del trabajo que durante bastante tiempo ha permanecido subvalorada por la sociedad andaluza.

La misma arquitectura ha permanecido durante mucho tiempo excesivamente volcada sobre otros programas y otras estilísticas, obviando lo que para ella era un elemento constitutivo de su propia formación como arquitectura moderna. No fue hasta la puesta en valor de esa arquitectura en nuestro territorio, cuando los organismos públicos y privados y la sociedad ha comenzado, lentamente, a valorar la diversidad de tipologías y programas asentados en menos de un siglo en el entorno andaluz, hasta llegar a formar parte -por derecho propio- del Patrimonio Andaluz de la mano de la reciente Ley aprobada por el Parlamento.

Detrás de ese logro está el trabajo de muchas personas anónimas y de entidades privadas que han sabido apoyar eficazmente el trabajo sobre el que se cimenta su reconocimiento. Una de ellas es indiscutiblemente el premio que Detea viene convocando entre los alumnos de las Escuelas de Arquitectura de Andalucía anualmente, sus resultados merecerían ser conocidos por la sociedad y las propuestas que lo han venido fundamentando merecen el calificativo de excelentes. En el arranque y el impulso del concurso está Julián Sobrino, profesor de la Escuela de Arquitectura de Sevilla y Director del Foro de la Arquitectura Industrial, sin su compromiso por dar a conocer y valorar esta arquitectura no se hubieran logrado los avances actuales.

En la convocatoria del curso 2006-2007 el tema planteado fue la actuación sobre la nave de almacenamiento de las antiguas instalaciones de la Sociedad Minero-Metalúrgica de Peñarroya-Pueblonuevo, en Córdoba, para su conversión en Centro de Documentación y Archivo Histórico de la Cultura del Trabajo en Andalucía, cuyo doble objetivo abarca tanto la puesta en valor de la arquitectura industrial del edificio como su utilización de la mano de un programa museístico inédito en Andalucía.

El edificio, situado actualmente en medio de una ciudad fantasma, acoge unos valores espaciales y estructurales que han servido como hilo conductor al argumento proyectual planteado por sus autores, tres estudiantes a punto de finalizar su carrera académica.

El procedimiento elegido, en palabras de sus autores, es la de desnudar la estructura eliminando los gruesos muros de cerramiento y la cobertura, para una vez puesto de relieve el armazón estructural y espacial, volver a vestir con el programa exigido, pero de manera sensual, dejando entrever la estructura desde el interior y desde el exterior, el lema elegido -PIN UP- viene a recoger esta acción sugerente. El programa debía ser, así, una nueva vestimenta para la antigua estructura ahora puesta en valor. Una nueva cobertura, una especie de sombrero que, situado en la parte superior de la estructura, se resuelve con un sistema portante independiente, que deja la estructura original como testigo de la historia y funcionando como cerramiento superior, permitiendo el paso de la luz hacia el interior como anteriormente hacían los dientes de sierra. De esa manera, la planta baja se deja libre para ofrecer un espacio para eventos y de reunión para los vecinos y visitantes.

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