Ediciones Barataria elige La Puebla de Cazalla como sede de la empresa

  • El sello, fundado en Barcelona hace siete años, se muda a una casa de la localidad sevillana en busca de "tranquilidad para leer los manuscritos y cuidar la edición"

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Después de siete años de funcionamiento en Barcelona, Ediciones Barataria traslada su centro de operaciones a la localidad sevillana de La Puebla de Cazalla. Allí, los editores Carola Moreno y Juan Diego Martín sostienen que encontrarán "un ambiente de concentración mucho más acorde con nuestro trabajo. Los libros son un producto para el que se necesita tiempo para pensar, para que estén bien traducidos, para que sean bonitos. El pueblo nos da la tranquilidad para leer y cuidar la edición".

Barataria mantendrá abierta su oficina de Barcelona, pero será "una sucursal, la sede estará aquí", matiza Carola Moreno, que se desplaza al sur por razones sentimentales -es hija del escritor y crítico de arte José María Moreno Galván, y sobrina del pintor y letrista de flamenco Francisco Moreno Galván, ambos de La Puebla-, pero también por razones económicas, ya que "tener una editorial en Madrid o en Barcelona es muy caro".

Este cambio de residencia, llamativo a priori, empieza a ser un fenómeno frecuente en otros países. Hay antecedentes "en Francia o Inglaterra" de editoriales que se alejan del ruido de las grandes ciudades donde se concentra el mercado editorial. El motivo, alega Carola Moreno, es que "los medios técnicos de ahora te permiten trabajar en cualquier sitio".

Por su parte, Juan Diego Martín expresa su emoción por dinamizar la vida cultural de La Puebla, un foco donde "ya hay encuentros de poesía, de historia y un museo de arte contemporáneo muy interesante" y antiguamente "pintores y poetas que iban allí al festival de cante jondo".

Desde Barataria quieren rescatar esa tradición de difusión de la cultura, pero también apostar por la modernidad. Aseguran que "a pesar de que hablamos del proceso artesanal de nuestros libros, deseamos ser pioneros y estar a la vanguardia. El tema de los e-books es una de nuestras prioridades. Si el papel se va a compaginar con la pantalla del ordenador, queremos estar ahí".

La editorial trabaja en varias líneas y tiene en marcha las colecciones Bárbaros, dedicada a narradores de otras culturas; Inferno, especializada en descubrir obras prohibidas y malditas; Mar negro, centrada en relatos de misterio y crimen, y Documentos, apartado destinado a ensayos. Carola Moreno resume el catálogo de Barataria afirmando que "la mayor parte de nuestros títulos son traducciones. De vez en cuando encontramos un libro de Conrad que no había sido traducido desde los años 40, o un cuento de Voltaire que hablaba sobre España". Se trata de dar difusión a literatura de calidad que no se encuentre en los circuitos comerciales "antes que entrar en una puja por los Harry Potters. Ésa no es nuestra filosofía".

En un principio, Barataria nació con el propósito de "conseguir traer a los mercados literaturas que no están en ningún sitio: un iraní, un sudafricano...". Pero las escasas ventas logradas obligaron a modificar esta política. "El mercado nos fue diciendo que no podíamos seguir por ahí, que eso no se sostenía a nivel comercial", apunta Moreno. Ahora, dentro de una oferta más plural, Barataria pretende fomentar, desde La Puebla, una narrativa que hable de las raíces. "Queremos recuperar cierta memoria, para que la gente sepa el suelo que está pisando", declara la editora. En la recuperación de ese patrimonio intelectual destacan dos proyectos con los que los que Moreno y Martín guardan vínculos sentimentales: publicar la Autocrítica del arte, de José María Moreno Galván, y un volumen con las letras flamencas de su hermano Francisco. También, para "llegar mejor a las librerías", Barataria está creando junto con otras empresas una red de editoriales independientes.

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