Escuchar Mozart con oídos viejos

Fundada a finales del siglo pasado por miembros de la prestigiosa Orquesta Sinfónica de la Radio de Baviera, este conjunto de cámara se presentó en Sevilla con programa mozartiano y ese concepto que algunos llaman de "tercera vía" y que consiste en abominar de las viejas interpretaciones románticas aplicadas a la música clásica y barroca, pero eludiendo los planteamientos más radicales de los conjuntos historicistas. El conjunto muniqués busca la modernidad en algunas formas (tocan de pie, por ejemplo), pero en el fondo su sonido no deja de recordar al tradicional de la escuela centroeuropea anterior a la revolución barroca. Todo sonó redondo y bien empastado, sin estridencias ni flagrantes caídas de tensión, pero acabó resultando demasiado convencional, sobre todo teniendo en cuenta la popularidad del programa.

Si no se busca un poco más de ligereza, de chispa, de contraste, un discurso algo más articulado y aristado la celebérrima Pequeña Serenata KV 525 suena a gastada. Y se trata de una obra extraordinaria, que pide a gritos oírla con oídos nuevos, pero los muniqueses no ayudaron. El plano e insulso Minueto de la Sinfonía se movió por los mimos parámetros, llegando a dar cierta sensación de indolencia, de bolo primaveral. Lars Vogt, que hace una década iniciara una promisoria carrera internacional apoyado por una gran discográfica (Emi), tocó con fría distinción el hermoso Concierto Jeunehomme. Demasiado poco.

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