Estudios que llegan hasta Nueva York, París y Londres

  • El museo fortalece, pese a la crisis, sus lazos internacionales.

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El dramático recorte autonómico y estatal que soporta el Bellas Artes en sus partidas de los últimos dos años contrasta con su creciente prestigio en los foros científicos internacionales. En esta etapa con Valme Muñoz de directora (anterior responsable de conservación y autoridad reconocida en pintura andaluza) el museo ha colaborado con instituciones de la valía de la Frick Collection y el Metropolitan de Nueva York, la National Gallery de Washington, el Museo de Arte Antiga de Lisboa, el Louvre parisino o la National Gallery londinense, a la que se apoyó en la organización de Lo sagrado hecho real, muestra de escultura religiosa española del Siglo de Oro que, lamentablemente, no recaló en Sevilla y sí en Valladolid, Londres y Washington. Con el Museo Getty también se han estrechado los lazos y una técnico del museo participó en julio en una estancia para intercambiar experiencias profesionales en conservación de pintura.

En los últimos años, asimismo, ha crecido exponencialmente la labor científica. Así, el taller de restauración del Bellas Artes desarrolla un programa de investigación sobre la técnica y los materiales empleados por los pintores de la escuela sevillana en colaboración con el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y el Centro Nacional de Aceleradores. Algunos de sus resultados los vertieron Fuensanta de la Paz Calatrava y la propia Valme Muñoz en el catálogo de El joven Murillo, la muestra comisariada por Alfonso Pérez Sánchez y Benito Navarrete que reunió en la pinacoteca 42 obras del maestro procedentes de tres continentes y se convirtió en la más visitada de su historia.

Más allá de los impresionantes ciclos de Murillo y Zurbarán que atesora la colección sevillana, hay muchas otras piezas relevantes que han contribuido a sellar su posición global. Así ocurre con las esculturas de Mercadante de Bretaña y Pedro Millán, las pinturas de Lucas Cranach, Francken, Martín de Vos, El Greco y Goya, las tallas de Torrigiano, la serie de carros alegóricos de Domingo Martínez, el retrato de Gustavo Adolfo Bécquer pintado por su hermano Valeriano, Las Cigarreras de Gonzalo Bilbao o La muerte del Maestro de José Villegas. Varias de estas obras son analizadas ahora mediante técnicas nucleares no destructivas y complementarias en un proyecto de excelencia de la Junta de Andalucía que, dirigido por Miguel Ángel Respaldiza, llevan a cabo investigadores de la Universidad de Sevilla y conservadores del museo.

Porque aquí, también, es tiempo de alianzas. Los tijeretazos económicos han impuesto otra realidad en la que los proyectos de producción propia y en colaboración con otras instituciones marcan las líneas fundamentales de la programación. Este otoño debe inaugurarse la muestra que, con fondos de la pinacoteca, celebre el centenario del fallecimiento del pintor José García Ramos, que da nombre a una de las calles aledañas al museo. Este proyecto sigue la pauta de las exposiciones sobre el pintor sevillano Gonzalo Bilbao o la dedicada a la colección Bellver.

En colaboración con el Prado se enmarca El paisaje Nórdico, que convierte por fin a Sevilla en sede de sus exposiciones itinerantes y visibiliza el compromiso de su director, Miguel Zugaza, con la pinacoteca. La muestra, que llegará en marzo de 2013, no sería posible sin el patrocinio de La Caixa, sensible al precedente que supuso Cuerpos de dolor, que este año acercó a Sevilla los fondos del Nacional de Escultura de Valladolid tras pasar por el Museo de Arte Antiga de Lisboa.

El nexo con otras entidades y particulares está dando igualmente contenido al programa de Obras Invitadas, que recientemente mostró el lienzo Sacrificio de Isaac de Valdés Leal (gracias a la Fundación Cultural Villar Mir) o la Resurrección del Señor de Murillo que custodia la Academia de San Fernando, una visita que hizo posible el mecenazgo del matrimonio Bellver.

No menos demandados son los programas de formación del profesorado, que utilizan las salas del museo como entorno alternativo de aprendizaje, y las actividades para familias, una entretenida introducción al arte donde pueden participar niños a partir de cuatro años. Son ofertas que se agotan rápidamente y esquivan con recursos propios y grandes dosis de ilusión la caída de los patrocinios privados mientras se llama a la puerta de entidades que, como la BBK y la Caixa, tienen ahora una mayor implantación en Andalucía.

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