Gerard Mortier. Director del Teatro Real

"Falta en España una orquesta de nivel absolutamente internacional"

  • El flamenco entrará por la puerta grande del coliseo madrileño con un espectáculo de Israel Galván sobre el Holocausto y los gitanos que dirigirá Pedro G. Romero.

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El flamenco entrará por la puerta grande del Teatro Real en su nueva temporada de la mano del bailarín y coreógrafo Israel Galván (Sevilla, 1973), según anuncia en una entrevista para los diarios del Grupo Joly el director artístico del coliseo madrileño, el belga Gérard Mortier, que confiesa haber descubierto realmente el flamenco a través de Galván, "un hombre que renovó el baile". "Vamos a hacer una producción para el Real, un gran espectáculo sobre la persecución de los gitanos al final de la Segunda Guerra Mundial, que se titulará en tres lenguas (español, francés e inglés) Lo Real/Le Réel/The Real. Se trata de una coproducción con el Théâtre de la Ville de Paris y con la colaboración del Instituto Andaluz del Flamenco de la Junta", explica.

Según el director artístico y coguionista del espectáculo, Pedro G. Romero, Galván "bebe en músicas muy diversas para esa creación, desde Hitler in my heart, la canción de Antony & The Johnsons, que recurren a la malagueña, al ritmo del fandango; hasta el sonsonete de Los Piconeros que Imperio Argentina interpreta en la película alemana Andalusische Nächte (Noches andaluzas) o el tango Plegaria, de Eduado Bianca, llamado Tango de la Muerte, que habían popularizado las bandas de violinistas gitanos y que toca un grupo de judíos en el campo de concentración de Janowska para marcar el ritmo y dar pie al poema de Paul Celan La muerte es un maestro venido de Alemania".

Mortier dice haber escuchado flamenco la segunda vez que visitó Sevilla para asistir a un concierto de música contemporánea cuando aún estaba al frente del Festival de Salzburgo. "Fue una experiencia inolvidable, un descubrimiento grandioso", recuerda el belga, que se declara asimismo admirador de la cantaora Rocío Márquez.

Mortier asegura que quiere abrir el Real a nuevos públicos, por ejemplo con el espectáculo que prepara con la artista serbia Marina Abramovic, una de las pioneras del arte de la performance, con música de Antony, la participación del actor William Dafoe y con la dirección escénica de Robert Wilson, titulada The Life and Death of Marina Abramovic. "He sentido siempre que este teatro es algo muy cerrado, también desde el punto de vista del público", dice.

Frente a las críticas recibidas desde algunos medios a los que les gustaría una programación más netamente conservadora, Mortier defiende su apuesta por las óperas importantes del siglo XX y dice que en Elektra, de Richard Strauss, Pélleas et Mélisande, de Debussy, y Lady Macbeth de Mtsensk, de Shostakovich, el espacio madrileño cubrió un 97% de su aforo. Reconoce, sí, que se perdió un 17% de los abonos anteriores, pero a cambio se ha ganado un 10% de abonos nuevos al tiempo que se atrae a nuevas audiencias.

Preguntado por la relación entre el Estado y la cultura, Mortier afirma que en los últimos 20 años los gobernantes han hecho grandes inversiones pero agrega: "Se han construido las mejores salas de concierto de Europa, pero falta en cambio en el país una orquesta de nivel absolutamente internacional como la del Concertgebouw, de Amsterdam, o la London Philharmonic", pese a que hay orquestas muy notables, dice, como la Sinfónica de Madrid, la de Valencia, la de Tenerife, o la Sinfónica de Sevilla, dirigida por Pedro Halffter. En este sentido, Mortier señala que hay muy buenos directores de orquesta en España y cita, entre otros, a Josep Pons, Pablo Heras-Casado y Eduardo Portal, "con quien vamos a hacer el mes próximo un programa con música de Latinoamérica: Ginastera, Villalobos y otros".

Hay también en el país "excelentes" compositores, según Mortier, entre ellos Mauricio Sotelo, Elena Mendoza y Alberto Posadas, a quienes el Real ha encargado tres "creaciones mundiales": la del primero se basará en la obra teatral El público, de Federico García Lorca; Mendoza, en un texto del escritor uruguayo Juan Carlos Onetti; y Posadas, en el drama El otro, de Miguel de Unamuno.

Mortier, que durante la entrevista prefiere hablar en español en vez de en francés, afirma querer afianzar el carácter europeo del Real. "España no tiene ninguna razón para sentirse en la periferia de Europa", enfatiza. Y agrega: "La cultura española es central en Europa. Andalucía es un gran ejemplo de convivencia histórica de las tres religiones y sin Córdoba no conoceríamos a los griegos y su filosofía".

El problema, dice Mortier, es que España no sabe venderse bien fuera y como ejemplo anecdótico recuerda que cuando estuvo hace dos meses en Moscú le resultó imposible comprar vinos españoles mientras que sí los encontró de Chile o Suráfrica. "Y eso a pesar de que los vinos españoles pueden competir con los mejores franceses o italianos". "España no se promociona como podría. Es algo muy extraño: los españoles son por un lado orgullosos, pero al mismo tiempo muestran una gran timidez" a la hora de vender lo que hacen, afirma.

Mortier se muestra al mismo tiempo preocupado por la crisis actual, que antes que económica, dice, es "una crisis de valores" que va a exigir "cambios fundamentales en nuestra sociedad, dominada por un consumismo exagerado". "Se necesitan cambios en nuestra manera de vivir y el arte y la educación para el arte, afirma, son en ese sentido muy importantes".

Preguntado por otros planes para el futuro del coliseo madrileño, menciona una nueva producción de Così fan tutte, de Mozart, que pondrá en escena el también cineasta Michael Haneke, con quien hizo ya en París un Don Giovanni, de Mozart. También figura entre sus proyectos para 2013 la ópera La conquista de México, del compositor contemporáneo alemán Wolfgang Riehm, con la que el Real viajará a Latinoamérica.

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