El Festival de Málaga se acerca a las víctimas de la dictadura uruguaya a través de 'Paisito'

  • María Botto, hija en la realidad de un desaparecido del régimen argentino, protagoniza el filme

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Las heridas de un país abandonado a su dictadura no se acaban de curar y "cuando se parte la vida no hay forma de recuperarla". La directora de cine Ana Díez expresó ayer con estas palabras el trasfondo argumental de Paisito (sexta película a concurso en el Festival de Málaga), un drama ambientado en el Uruguay de 1973 sometido a un corrupción endémica y a las puertas de un golpe de Estado.

María Botto encarna a Rosana, una joven atormentada por los recuerdos de su infancia y a la espera de una explicación que le convenza de Xavi ( Nicolás Pauls), su compañero de juego, hijo de exiliados republicanos españoles, con el que se reencuentra ya en España veinte años después. "Para mí ha sido muy difícil jugar con esta historia, poder contarla sin hacer un revoltijo emocional con recuerdos propios. He estado a punto", confesó la actriz, hija de un desaparecido del régimen argentino.

Para el guionista Ricardo Fernández llevar esta historia al cine "era una necesidad". El relato de Paisito parte de su vivencia familiar, precisamente el personaje que interpreta Emilio Gutiérrez Caba está inspirado en su propio padre. El guión recibió el máximo reconocimiento de la Sociedad General de Autores (SGAE) y el productor Gerardo Herrero decidió apostar por él, para lo que contó con la ayuda de Uruguay y Argentina en la producción.

A Emilio Gutiérrez Caba (padre en la ficción de Xavi) rodar en Uruguay le produjo "una sensación extraña". "Los españoles huyeron en el 36 del país y se encontraron allí con más de lo mismo", añadió. Un país con "tan sólo tres millones de habitantes", convertido en paisito, vivió un capítulo "importante" de la historia de la represión en América "y es necesario que de todas las partes se apoye la investigación para que los culpables sean juzgados", concluyó el actor.

También participó ayer en a Sección Oficial a concurso Bienvenido a Farewell-Gutmann, segundo largometraje de Xavi Puebla. La sucia pugna de tres compañeros de una compañía farmacéutica por ocupar un puesto directivo sirve al cineasta como punto de partida para construir una fábula sobre el perjuicio moral que ocasiona la obsesiva búsqueda del éxito profesional y social. El director catalán cede todo el protagonismo de la cinta a los personajes y al viaje interior al que cada uno se enfrenta cuando las circunstancias lo acorrala. Ana Fernández, Lluís Soler y Adolfo Fernández quieren conseguir el sillón que ha dejado libre alguien tras su muerte. Y no les importará llegar hasta el límite para conseguirlo, lo que hace minar -sin solución posible- la relación entre ellos. "En un espacio y un tiempo concretos, apostamos por la relación entre estos seres complejos, que tienen sus carencias y sus virtudes", expresó ayer Xavi Puebla tras la proyección de la cinta.

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