Arte

Fortuny crece en el Museo del Prado

  • La pinacoteca española recorre todas las etapas creativas del pintor en la primera monográfica que le dedica. Se muestran al público 169 obras, varias de ellas inéditas

Uno de los visitantes de la exposición de Fortuny en El Prado observa tres cuadros. Uno de los visitantes de la exposición de Fortuny en El Prado observa tres cuadros.

Uno de los visitantes de la exposición de Fortuny en El Prado observa tres cuadros. / José Ramón Ladra

Mariano Fortuny fue el artista español del siglo XIX con mayor proyección internacional. Sobresalió en los más variados registros de su actividad artística, como la pintura de género, el dibujo, la acuarela y el grabado. Tuvo un éxito comercial tan arrollador que coleccionistas de todo el mundo atesoran su obra. Por eso, la exposición Fortuny (1838-1874) que el Museo del Prado acoge hasta el 18 de marzo y de la que es comisario su conservador jefe de pintura del XIX, Javier Barón, reúne 169 piezas de los principales museos internacionales y de un sinfín de colecciones particulares. 67 de esas obras nunca se han expuesto fuera de sus colecciones de procedencia y hay además 12 totalmente inéditas hasta la fecha.

La gran antológica del año en el Prado tras la dedicada a los fondos de la Hispanic Society cuenta con el patrocinio de la Fundación AXA y no hubiera sido posible sin la colaboración especial del Museo Fortuny de Venecia y el Museu Nacional d’ Art de Catalunya, por la amplitud de su préstamo. El MNAC acerca aquí algunos trabajos emblemáticos de la etapa granadina del pintor (1870-1872) que el público pudo ver en la exposición itinerante de Caixafórum Andalucía en el imaginario de Fortuny, que concluye en la sede de Sevilla el 7 de enero tras descolgar, entre otros lienzos, Los marroquíes, reubicado desde hoy en su hogar del Prado. 

Exposición ambiciosa y minuciosa, Fortuny analiza la personalidad artística del artista de Reus de manera cronológica desde su primera formación en Roma hasta su estancia en Portici, cerca de Nápoles, cuando pinta los célebres paisajes y desnudos de niños que, con su libertad de trazo e intenso cromatismo, marcan la cumbre de una carrera interrumpida por su muerte en Italia a los 36 años.

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