Historia de la belleza amarga

  • El argentino Marcelo Birmajer publica en España su última novela, el relato de una mujer víctima de su propio esplendor, de malos tratos y de los hombres deseantes

Su serie de historias de hombres casados, protagonizadas por una especie de alter ego llamado Javier Mossen, han dado fama al argentino Marcelo Birmajer (Buenos Aires, 1966) de Woody Allen porteño, cosa que no le desagrada en absoluto, aunque él preferiría "representar para la literatura lo que Seinfeld para la televisión". Lo primero que hace antes de sentarse a hablar de su última novela, Historia de una mujer (Seix Barral), es prepararse un mate. "No es por darle un toque telúrico a la enrevista", aclara, pero lo cierto es que Birmajer, ganador de un Oso de Plata en la Berlinale de 2004 por el guión de la película de Daniel Burman El abrazo partido, se divierte ejerciendo de porteño tipo: es judío, adora el "humor neurótico", escribe de relaciones sentimentales, se ríe de sí mismo y, en general, de las debilidades humanas.

Su último libro cuenta la historia de Isabel Masalvi, una mujer de 40 años que acaba siendo víctima de su propia belleza al desatar la locura y otras fuerzas oscuras y perversas de cuantos hombres la rodean, los cuales mutan en "estrategas, guerreros y asesinos" para tenerla a su lado.

Detonante involuntaria de una especie de "guerra de Troya" tragicómica, Masalvi acabará sufriendo también malos tratos. El tratamiento de este asunto le ha acarreado algunas críticas en Argentina, especialmente de colectivos feministas, lo que deja "perplejo" al autor. "La idea era ridiculizar a los maltratadores y el rol pasivo de la víctima, pero nunca a la víctima", dice Birmajer. Además, dice, los hombres "salen peor parados" en esta novela, cuyo "núcleo trágico" se asienta en realidad en un "enigma": "¿Por qué las mujeres no se van al primer golpe? ¿Por qué algunas siguen enamoradas?".

Para ésta en particular, el ser ficticio con el que "mejor relación" ha tenido un autor con debilidad por personajes "repugnantes" y "villanos", se inspiró en mujeres "inoxidables" como Ava Gardner, Monica Belluci o Nastassja Kinski, "más bellas e interesantes cuanto más crecen" a los ojos de un autor que "siempre" se sintió "viejo" y "nunca particularmente atraído por la juventud".

Birmajer, que declara padecer la crisis de los 40 desde los 20 años, reincide continuamente en el matrimonio, que le parece tan novelesco como la soltería. "Las instituciones en crisis son las más sólidas. El capitalismo está en crisis desde los tiempos de Adán y Eva", dice el autor de Historias de hombres casados, Nuevas historias de hombres casados, Últimas historias de hombres casados, Tres mosqueteros y Fábulas salvajes, entre otros títulos.

Tratando siempre de "entretener", el escritor, prolífico, ha frecuentado otros géneros, desde la literatura juvenil a e la novela erótica (Eso no, su "obra secreta" y finalista del premio La Sonrisa Vertical 2003, pues no quiere que caiga en manos de su madre. Lo que subyace en todos sus libros es, quizás, la certeza de que "de la búsqueda de la felicidad provienen nuestras desdichas". "Deberíamos ser modestos, conformarnos con la tranquilidad", dice.

Birmajer tiene ahora entre manos otros proyecto con Daniel Burman, ocho historias para televisión sobre el Génesis. Ya anda pensando un relato sobre "un mandamiento secreto, el undécimo". De los diez conocidos, dice que "nunca han pedido lo imposible, sino más bien que no hagamos cosas horribles". "Salvar una vida no está al alcance de todos, pero no matar es fácil".

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